El pensamiento y su poder, en lo que pienses te convertirás.

Esta mañana les comentaba a mis alumnas una frase que se le atribuye a Henry Ford y es la siguiente:

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no, en ambos casos tendrás razón”

Y esta frase sólo sintetiza el poder que tiene nuestro pensamiento, y me viene a la memoria un libro que  Swami Sivananda escribió y que aquí os dejo por si os interesa echarle un vistazo y sacar vuestras propias conclusiones (Leer.Sivananda, Swami – EL PENSAMIENTO y su poder)

 

En algunos aspectos para el lector ajeno a la práctica del yoga es posible que le suene estridente algunas de las afirmaciones que Sivananada escribió, pero como en todo lo que uno lee, debe aprovechar no al pie de la letra lo que se dice sino extraer de él la idea global, y para mi no tiene desperdicio.

 

Lo dejo a vuestro criterio.

 

El estrés nos provoca entre el 50 y el 75% de las enfermedades

Esta es la afirmación de la Dra. María Isabel Heraso, presidente de la Fundación Internacional del Dolor que acaba de publicar un libro sobre “la meditación” como medicina para el dolor.

Me han dado hoy un artículo que se publicó en la “Voz de Galicia” donde la autora explica que la mayoría de las enfermedades comienzan por un desequilibrio del ánimo que fundamentalmente se origina por: estrés, ansiedad, o angustia.

Afirma también algo que muchos ya sabemos y es que en lugar de tomar ansiolíticos u otros medicamentos deberíamos dedicar más tiempo a aprender aquellas técnicas que nos pueden facilitar la vida en este mundo tan complicado y veloz que nos toca vivir.

Después de 20 años trabajando en medicina ha llegado a la conclusión que debía escribir un libro “Método fácil para meditar y recobrar la salud” sobre técnicas de meditación para ayudar a sus pacientes o a quien lo quisiera utilizar para según dice “Aprender a vivir viéndonos desde fuera, y así controlar la ansiedad.

“Esta especialista aclaró que nuestro cuerpo es un “chasis o carrocería” que no aguanta tanta presión y, normalmente los daños psicológicos conllevan al sufrimiento físico. Posteriormente, surgen las enfermedades. Vivimos en una sociedad competitiva al máximo.”

Creo que es muy interesante y se suma a la ya larga lista de científicos y médicos que recetan la meditación como una práctica efectiva para mejorar la salud y nuestro estado de ánimo.

Reactividad-Estres

Por qué las cebras no tienen úlcera

Hace años leí el libro “Por qué las cebras no tienen úlcera” de Robert Sapolsky, uno de los mayores estudiosos de los efectos del estrés que se publicó por primera vez en el año 1994, pero que aún se puede conseguir.

Bueno como digo hace años que lo leí y de vez en cuando vuelvo a él ya que es uno de los libros de cabecera.

Pero el otro día estaba pensando sobre el título y como bien dice el autor las cebras no sufren habitualmente estrés, a menos que se las lleve al zoo y se las someta a presión y no se les deja en su medio de vida natural, pero sí que hoy en día los animales a los que se les somete a condiciones de vida con poco espacio vital, padecen problemas fisiológicos debido al estrés al igual que los humanos.

No deja de ser una realidad también en los seres humanos, que cuando se nos somete a condiciones de presión con acumulación de trabajo, con fechas de entrega, con proyectos que siempre tenían que estar presentados ayer, hasta el más equilibrado de los mortales se siente estresado. Sino que se lo pregunten a los médicos

Esto seguramente no lo podemos evitar a pesar como digo de tener una valoración lo más positiva posible del entorno laboral que nos toca vivir.

¿Entonces, como conseguir que nuestro equilibrio vuelva a ser estable?

Os lo cantaré en el próximo artículo.

Si no tuvieras miedo que harias….

El otro día comenté que esta pregunta que había leído en el libro “¿Quien se ha llevado mi queso?” Había marcado un antes y un después en mi vida personal y así fue y voy a comentar porqué.Cuando un amigo me recomendó leer este libro, yo estaba atravesando un momento difícil en mi vida y en mi trabajo. Sabía lo que no quería, no tenía claro lo que realmente quería, estaba como paralizada por el miedo a las posibles consecuencias de mis decisiones, y por el miedo al que me juzgaran aquellos que me rodeaban.


Este miedo como digo era paralizante
, no me atrevía a imaginar como sería mi vida, sino era la que tenía en aquel momento; mentalmente estaba absolutamente bloqueada.

No me atrevía de manera consciente o inconsciente a imaginar algo distinto, evidentemente porque el imaginarlo suponía tener que aceptar que otras circunstancias eran posibles, y el suponerlo también en aquel momento implicaba que si existían otras circunstancias, era posible optar por ellas.

Cuando leí el libro, volví a estar con este amigo, y me preguntó que tal, que me había parecido.Entonces le contesté que había una frase que se me había quedado grabada, me había impactado, y fue cuando me preguntó, dime ¿Si no tuvieras miedo que harías?Fue en ese momento cuando a pesar del miedo pude verbalizar mis deseos de cambiar, de soñar despierta y permitirme a mi misma fantasear con lo que realmente haría si no fuese por el miedo al cambio.Y ese fue el primer paso para el cambio profundo de mi vida y de mi visión de la misma.

Porque después de haberlo dicho en voz alta, mis propias palabras quedaron resonando en mi cabeza, y poco a poco fueron cobrando vida.
Poco a poco fui preguntándome: ¿Son tan disparatadas mis esperanzas o realmente puedo llevarlas a cabo?Hasta aquel momento, como la mayoría de la gente supongo, yo había elegido pocas cosas en la vida, me había visto obligada por las circunstancias a afrontar decisiones siempre perentóreas e ineludibles.

Tenía un trabajo que yo consideraba que ya había cumplido un ciclo, desde muy joven tuve que trabajar y estudiar simultáneamente, porque las condiciones económicas no me permitieron otra cosa.Así que comencé a replantearme todo de nuevo, lo que quería hacer, o al menos intentar hacer a partir de ese momento, y desde entonces, la verdad es que estoy encantada.

Por primera vez elegí lo que quería hacer, y lo hice con todas las consecuencias, sabiendo que el cambio podía resultar estrellarse y fracasar; pero elegir supone ser consecuente con lo que uno decide.

Salga bien o mal, quedarse internamente con el gusto de haberlo intentado, y de volver a intentarlo tantas veces como sea necesario.

Significaba no renunciar a lo que quería o al menos no hacerlo de antemano.

Practicas la relajación ?

El otro día leyendo un libro sobre “Ansiedad y Sobreactivación” y hablando con un psicólogo amigo, me decían que realmente casi todos sabemos lo que debemos hacer para relajarnos o disminuir el nivel de estrés, pero cuando el paciente llega a la consulta del psicólogo lo que quiere es su guía para hacerlo de manera sistemática.

También hablando con el profesor Amutio Kareaga, otro de los grandes estudiosos sobre el estrés y la relajación me decía ante mi pregunta de porque una vez aprendidas las técnicas de relajación la gente no la practica, que “el estrés crea adicción, y que además el practicar supone cambiar algunas cosas y como todo cambio nos produce miedo.”

También hablando ayer con otra amiga sobre este tema me decía, yo sé lo que tengo que hacer, pero necesito que alguien me imponga la disciplina y el compromiso de la práctica que por mi misma no soy capaz de hacer.

Y creo que esta es la mejor respuesta de por qué no practicamos por nuestra cuenta la relajación y buscamos un terapeuta que nos guíe.

Cuando uno busca un instructor o terapeuta para practicar los métodos de relajación, aunque los conozca, es precisamente por esto. Necesitamos sentirnos obligados a acudir a una clase para comprometernos con nuestro proceso de relajación y disminución de nuestro nivel de estrés.

Por eso es recomendable que busquemos la ayuda de otra persona, porque por nosotros mismos no somos capaces de romper el círculo en el que nos sumerge el estrés y la tensión.