Estrés y gestión emocional

Estrés y gestión emocional van de la mano.

Y por desgracia algunas emociones básicas que tienen relación con la generación de estrés están erróneamente catalogadas como "Negativas".

Me estoy refiriendo a:

Miedo.

Ira.

Tristeza.

Aquí creo conveniente aclarar que las emociones son  eventos adaptativos para nosotros y por supuesto el que no sean agradables no las convierten en negativas.

Negativo sería no sentir "Miedo" por ejemplo.

¿Cuál sería la consecuencia de este no sentir?

Pues seguramente nos habríamos extinguido como especie hace millones de años.

Partiendo de éste pre-juicio es muy frecuente tengamos pocas habilidades en su gestión y que  no nos permitamos ni siquiera admitir que las estamos sintiendo.

¿Si no puedo admitir que estoy sintiendo una emoción , cómo podré gestionarla adecuadamente?

Por otro lado, el que no admita que estoy sintiendo una emoción que no me resulta agradable, o que no está socialmente o profesionalmente bien vista,  no evita que la esté sintiendo pero sí evita que pueda como digo encausar sus efectos adecuadamente.

¿Y qué relación hay entre el estrés y estas emociones?

Pues que  éstas emociones se producen desde la evaluación que realizamos de forma automática de los eventos de nuestra vida.

Hablando de la "Sorpresa" por ejemplo que en muchas ocasiones es un disparador del estrés a pesar de que en psicología se la define como una emoción neutra..

Ya antes de valorarla como agradable o desagradable, buena o mala, mi cerebro se coloca en guardia como primer impulso "por lo que pueda pasar".

Nuestro cerebro está más preparado y atento para ver las amenazas,  ya que se trata de un mecanismo de supervivencia.

Así que cualquier evento que se produce de forma inesperada, puede entrañar riesgos y bajo la previsión de esos riesgos mi cerebro los va a evaluar como potencialmente peligrosos hasta que se determine lo contrario.

Cuando ésto sucede todo nuestro organismo empieza a activar los recursos de lucha, resistencia o evitación propios del estrés.

Después si no hace falta ya lidiaremos con ellos.

Lo mismo sucede con el "Miedo", al ser una respuesta adaptativa ante un peligro inminente "Real o Imaginado", se ponen en funcionamiento esos mismos mecanismos fisiológicos para que yo pueda tener recursos suficientes para hacer frente a la amenaza.

¿Cuáles son las repercusiones de estas emociones a nivel físico?

El primer efecto perceptible es la tensión que se genera a nivel corporal  y cuando esta tensión se mantiene acaba desembocando en tensión muscular crónica en primer lugar para  después desembocar en otras patologías.

Otro aspecto a tener en cuenta es que como comentamos antes, al tildar a estas emociones de negativas  el propio pre-juicio tiene una gran influencia en nuestro devenir en nuestras actitudes y desempeño a nivel personal y profesional.

"Tener miedo es de cobardes" es una frase que todos hemos oído en infinidad de ocasiones y que aunque no queramos reconocer tiene un arraigo muy profundo.

Tanto que al sentirlo mi actitud será adoptar una postura defensiva y esta misma actitud va a desarrollar a su vez una interpretación sesgada de lo que estoy viviendo (escuchando, viendo, leyendo, haciendo etc.) y como consecuencia de ello mi comportamiento también se verá influenciado.

Creamos así un círculo vicioso que se retroalimenta constantemente generando en muchas ocasiones y personas el "Miedo al Miedo".

Bien, hasta aquí el análisis y ahora me gustaría comentarte algunas alternativas de gestión y/o toma de consciencia para salir de este círculo.

Primero:

Toda esta maraña de emociones, sensaciones, y sentimientos tiene como dijimos una repercusión a nivel físico.

Nuestro cuerpo es la caja de resonancia de las emociones.

Nuestro cuerpo no tiene los filtros y sesgos analíticos que he comentado antes, por ello al trabajar en la escucha activa de las sensaciones cuando trabajamos con el movimiento o la quietud corporal descubrimos que es un buen instrumento para generar la primera toma de contacto con las emociones ya sean o no deseadas.

Segundo:

Cuando permanecemos en quietud en una postura de yoga por ejemplo,  van a aparecer multitud de sensaciones a las que normalmente no escuchamos porque estamos  escasos de tiempo y hemos ido perdiendo esta habilidad a base de no escucharla.

Y cuando aparecen estas sensaciones que pueden ser molestas o poco deseables la cuestión es observarlas, darles permiso para aflorar y darnos la oportunidad de aflojar la tensión que estamos sintiendo.

Cuando logro observar mi cuerpo con  una tensión innecesaria en un entorno seguro, voy poco a poco adquiriendo 2 habilidades fundamentales para la vida cotidiana que son:

  • Hacerme consciente de cómo y cuándo mi cuerpo se está tensionando como efecto de las emociones (miedo, sorpresa, ira)  a lo largo del día.
  • Adquirir la capacidad de desprenderme de dicha tensión innecesaria dándome permiso para sentir lo que está sucediendo sin querer evitarlo o negarlo.

Este trabajo que podemos realizar con las emociones a través de la práctica requiere como no ¡Tiempo! pero sobre todo el deseo de hacerlo.

La práctica poco a poco te va permitiendo acercarte a todo lo que sucede a nivel emocional y físico de una forma diferente.

¿Quieres redescubrir esta capacidad que todos tenemos?

Te invito a practicar mindfulness o cualquier otra técnica que te facilite esta labor.

Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

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Pasión por el bienestar de las personas en sus vidas y entornos laborales.
Formadora Experta en Técnicas de reducción de estrés y #Mindfulness.
Profesora de Yoga y Mindfulness
Autora del libro "Técnicas de reducción de estrés"-Editorial Bubok.es

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