GestiónEstres-Cabomar

Formación en Gestión de estrés en empresa de alimentación

Durante 4 semanas al finalizar el año se impartió esta formación de “Gestión de estrés con Mindfulness” en una empresa de procesado de alimentos y los resultados fueron francamente gratos ya que piensan repetirlo para el próximo año.

Pero os contaré un poco la primera impresión y lo preocupada que yo estaba después de finalizar el primer día del curso:

Una de las necesidades que hay que tener en consideración cuando se imparte esta formación es contar con un espacio físico adecuado para que la práctica pueda realizarse en condiciones que favorezcan el silencio y la interiorización.

Pues bien cuando llegué a la empresa resulta que la sala donde se impartía el curso tenía bajo mi punto de vista un ruido que para mí era abrumador y para que os hagáis una idea era como estar metidos en la sala de máquinas con el ruido de compresores gigantes funcionando (eso al menos fue lo que a mí me pareció aquel día)

Cuando acabé la primera sesión llevaba encima la sensación de que mi trabajo no había alcanzado el nivel de calidad que yo creía conveniente ya que para mí era muy difícil no subir el nivel de voz para que los participantes pudiesen escucharme durante la relajación y la meditación guiada.

Así que como digo muy preocupada al día siguiente hable con la coordinadora comentándole la situación y que estaba muy preocupada porque el nivel de ruido no era favorecedor para que los participantes se pudiesen concentrar y relajar.

Al poco rato me llama la coordinadora y me comenta que los asistentes quedaron encantandos con la clase.

¡Sorprendente!

“Pues sí”.

Lo que me llevó a reflexionar como podíamos tener 2 sensaciones tan dispares, la mía y la de los alumnos.

Reflexionando sobre el tema y en la segunda sesión del curso se lo comenté a ellos y su respuesta me aclaró todas mis dudas.

“Este ruido es bastante bajo”

Hay veces cuando la línea de producción está en marcha, el ruido es aún mayor.

Ellos estaban acostumbrados a un nivel sonoro mucho mayor que yo,  así que el ruido ambiental no suponía ninguna dificultad para prestar atención y seguir con la clase. Me comentaron que ya no lo oían.

Así que no hay nada como el ser humano y su capacidad de adaptación a las circunstancias. Aún en condiciones no favorecedoras nuestro cerebro es capaz de prestar atención, concentrarse y rebajar la tensión nerviosa. “Maravilloso no creéis”.

 

Pues como digo todo es cuestión de percepción y de adaptación.

Ya la imagen que había seleccionado para la presentación de contenidos nos da una pauta sobre este proceso.

no siempre podemos elegir la musica que la vida nos toca pero elegimos como bailarla

“No siempre podemos elegir la música que la vida nos toca, pero podemos elegir como la bailamos”

Los participantes quedaron encantados y pidieron que se completada la formación con 4 semanas más ya que como pudieron comprobar con 4 semanas el curso se queda insuficiente para alcanzar los niveles de práctica que efectivamente surtan el efecto deseado.

Gracias desde aquí a todos los participantes por elegir como bailar la música que las circunstancias nos pusieron.

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Victoria

Pasión por el bienestar de las personas en sus vidas y entornos laborales.
Formadora Experta en Técnicas de reducción de estrés y #Mindfulness.
Profesora de Yoga y Mindfulness
Autora del libro "Técnicas de reducción de estrés"-Editorial Bubok.es

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