Que me produce el estrés laboral

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Después de 2 meses casi de inactividad en el blog por motivos laborales y por falta de tiempo, hoy he recuperado mi libertad.

Y cuando digo mi libertad me refiero a un trabajo funesto que realicé durante 2 meses y a la funesta empresa en la que por circunstancias del azar me vi envuelta.

Hoy afortunadamente me han dado la liquidación, y es que el estrés que me produjo ese trabajo no era bueno ni para mi salud física ni emocional.

Como sabéis llevo muchos años estudiando y aprendiendo y como no también en ocasiones sufriendo el estrés laboral, pero hasta esta ocasión no había sido consciente del momento o la causa justa que me lo producía.

Esto es una experiencia vital y por lo tanto no generalizable, así que partiendo de este paradigma os explicaré cual fue mi descubrimiento.

Cuando empecé a trabajar en este sitio, del cual no daré su nombre por razones obvias, creí que era afortunada, porque en la actual situación de crisis, es difícil encontrar un trabajo después de 4 días de haber terminado el contrato  anterior en otra empresa.

Además había llegado a un acuerdo económico con ellos que no daba para hacerse rico, pero estaba francamente bien.

Sabía por supuesto que mi horario de trabajo estaba marcado por la necesidad de cerrar unas actuaciones en una plataforma web y por lo tanto, como el tiempo era limitado tendría que trabajar las horas que fuesen necesarias para cumplir el plazo marcado por la Administración correspondiente.

Hasta ahí todo bien, y yo encantada, además me habían hecho un contrato “FIJO”, NO CABÍA EN MI DE GOZO.

Pero el problema empezó a surgir cuando la empresa verbalmente había acordado unas condiciones conmigo, y a la hora del contrato estas condiciones no se veían reflejadas.

Como algunos empresarios (por llamarlos de algún modo) fraudulentos de este país una cosa es lo oficial y otra lo real, a lo cual yo me negué porque creía que ya estaba bien de soportar abusos de este tipo, y como por suerte para mí el trabajo que iba a realizar es muy especializado y no contaban con nadie entrenado para ello, no les quedó más remedio que rehacer el contrato para que reflejara lo acordado.

Días más tarde, en concreto el 30 de diciembre  y habíendome pagado mediante banco el importe acordado, como no me habían entregado la nómina de noviembre se la exigí, y me presentan una nómica por 200 euros, o sea una risa, a lo cual también me negué a firmar y el mal rollo ya empezaba en mi cabeza.

Para no ser diferente, resulta que todo el trabajo que estaba  realizando por decirlo de una manera suave, seguía la misma tónica que estaban aplicando a los contratos y a las nóminas.

Entonces, y como ya estaba más que en desacuerdo en mantener una farsa en todos los aspectos, mentalmente se disparó el estado de estrés.

Cuando me puse a analizar que era lo que me estaba perjudicando, ya que a vista de algunos amigos, los chanchullos que la empresa realizace no me afectaban con tal de que me pagaran, descubrí que efectivamente lo que me producía estrés no eran las horas que estaba trabajando, ni el trabajo en sí mismo que lo sabía hacer con los ojos cerrados, no “NO ERA ESO”.

Lo que realmente me estaba haciendo polvo era la lucha interna entre lo que yo creía que se debía hacer y lo que la empresa me obligaba.

Es decir, mi conocimiento estaba siendo utilizado para realizar maniobras  poco claras, y yo mentalmente no estaba dispuesta a que ese conocimiento fuese utilizado de ese modo ni aún cobrando por ello.

Entonces, me vino a la mente la historia de Alfred Novel, el científico que descubrió la dinamita y que arrepentido porque  su descubrimiento sería utilizado para matar gente decidió que todo lo que ganara sería para una fundación creada con su nombre, que premiaría aquellos científicos que hicieran algo bueno en pro de la humanidad.

Por supuesto que yo no soy el genio de Novel, ni mi trabajo era utilizado para matar gente, hasta ahí podían llegar las bromas, pero en este lugar mi trabajo era utilizado para un presunto, mientras no se demuestre debo llamarlo así, fraude.

É aquí la causa de mi malestar y de mi estrés:

“MI IDEA DE LO QUE ES LEGAL, CHOCABA FRONTALMENTE CON ELTRABAJO QUE ESTABA HACIENDO”

Ante esta situación me dí cuenta que eso no podía seguir, porque o reventaba yo o reventaba el trabajo.

FUE EN ESE MOMENTO CUANDO DECIDÍ, QUE LO PRIMERO ERA YO Y NO EL TRABAJO.

Y como es  lógico dí a entender a la empresa que no era conveniente que yo siguiera allí, mandé varios mensajes a través de los “corre,ve y dile, que había a mi alrededor”, y efectivamente los mensajes llegaron a su destino.

Y hoy por fin, firmé el finiquito.

Y aprendí cual era el motivo que estaba produciendo mi estrés:

LA LUCHA INTERNA, no las circunstancias en sí mismas, ya que en la misma empresa trabajan un montón de personas que sin embargo no valoran la situación igual que yo, y por lo tanto no sufren ese estrés.

Como dije antes esta es una experiencia personal, y como tal quise compartirla con los que leéis este blog.

Posted in Gestión de Estrés.

Victoria

Pasión por el bienestar de las personas en sus vidas y entornos laborales.
Formadora Experta en Técnicas de reducción de estrés y #Mindfulness.
Profesora de Yoga y Mindfulness
Autora del libro "Técnicas de reducción de estrés"-Ed.Bubok.es
Contacto: info@programadestres.com

One Comment

  1. Hola,
    Gracias por tu exposición y tu aporte, ayuda a reflexionar y a pensar… a ver la vida un poco más clara, mas real y las acciones que se pueden tomar en beneficio de todos.
    Lo Siento…Te Amo…Por Favor Perdoname…Gracias.
    (Ho ponopono)

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