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Cuando el cuerpo habla y a veces grita.

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cuando el cuerpo habla

¿Cuántas veces el cuerpo habla y cuántas grita?

El cuerpo habla y a veces grita.

“El cuerpo te dice todo lo que está pasando a nivel mental.”

Toda la tensión, la sobrecarga, el mal humor, la frustración y necesidad de control y cualquier emoción, agradable o desagradable que sientas se traduce a sensaciones físicas de distintas intensidades.

¡El cuerpo refleja todo lo que está pasando en la mente!

En la mayoría de las ocasiones, las sesaciones son sutiles o poco importantes, al menos para la mayoría de las personas y pasan desapercibidas.

En algunas personas la sensibilidad y escucha de las sensaciones corporales que carecen de interés, está hiperactiva y produce una intensidad excesiva de sensaciones (esta circunstancia puede implicar alguna alteración de funcionamiento neuronal o un estado de hipocondría)

Cuando la situación de tensión o de frustración o de necesidad de control se mantiene en el tiempo, el cuerpo eleva la voz a través de sensaciones más intensas.

En estas ocasiones comienzan a aparecer dolores, malestares, alteraciones del aparato digestivo, problemas de piel, déficit de sueño o un sueño poco reparador e infinidad de pequeñas alteraciones que aunque producen incomodidad, aún siguen sin llamarnos la atención lo suficiente como para que le escuchemos y lo asociemos a la necesidad de cambio, ya sea a nivel de rutinas, de hábitos de alimentación, o de gestión emocional.

“El cuerpo habla”, y cuando no le escuchamos, ese diálogo sube de intensidad y es entonces cuando decimos que “El cuerpo grita”

¿De qué estoy hablando cuando digo “El cuerpo grita”?

Pues que ha acumulado tanta tensión que ya no es capaz de soltarla aún haciendo ejercicios de relajación o yendo al fisioterapeuta, al masajista o realizando ejercicios de estiramiento.

Es entonces cuando necesitas aún más que nunca establecer un proceso de escucha más atento y un trabajo más amable por ejemplo cuando realizas ejercicios físicos o practicas algún deporte o realizas yoga.

Se sabe que cuando el estado nervioso está en un nivel de activación simpática cronificada “estrés,ansiedad,burnout”, aún en estados de reposo, el cuerpo, mantiene esa tensión.

Es ahí donde es imprescindible como digo escuchar el diálogo del cuerpo con exquisita atención y delicadeza.

En el cuerpo se refleja el sentir, y por lo tanto los hábitos de control, de resistencia, de fuerza que aplica la persona en su vida cotidiana, también se aprecian en la dureza de su musculatura.

¿Cómo podemos revertir esta situación?

Como siempre digo:

“Con amabilidad”

Ser amable es proceder de una forma distinta a la habitual cuando realizamos trabajo físico para promover su relajación.

“Menos es más”

Durante todo el día ya le exiges a tu cuerpo que esté en tensión, que acelere, que no descanse, que mantenga en todo momento la activación nerviosa para percibir todo lo que surge a tu alrededor.

Y así, estableces una necesidad constante de control del entorno y de alerta del sistema nervioso y la atención, lejos de estar centrada, es probable que tenga un nivel de dispersión aún más importante.

Por lo que cuando quieres relajar tu cuerpo, y tratas de estirarlo no desde la escucha amable y la adecuación del esfuerzo, sino desde la rudeza y la lucha, tu cuerpo en lugar de ceder a esa demanda, sigue en estado de tensión.

Recuerda, tu estado corporal es un reflejo de tu estado mental.

Si quieres que algo cambie, que baje la tensión, la actitud de acercamiento debe ser diferente.

¿Ya estás en el nivel de tensión que te permite sentir esa sensación?

Entonces debes empezar a trabajar con la actividad muscular de una forma diferente. Escuchando lo que te dice tu cuerpo.

¡Reduce tu exigencia!

Busca ese punto sutil donde puedes sentir que estás estirando tu musculatura, donde no le estás exigiendo un esfuerzo tan notable que produce resistencia y defensa en tu cuerpo.

Con la práctica, podrás comprobar que con esa actitud y forma de estirar tu musculatura entrarás en un estado de conocimiento, de escucha de tu cuerpo, y de respuesta excelente.

Podrás permitir a tu cuerpo reducir la demanda de tensión y le ayudarás a volver al equilibrio.

No necesitas mantener una tensión constante. Date el permiso a bajar esa intensidad y verás como tu cuerpo también bajará ese grito permanente que se expresa a través del dolor y la tensión.

Desde este trabajo corporal, poco a poco irás también percibiendo que se cambia el estado mental.

Al igual que la tensión emocional altera las sensaciones corporales, a través del trabajo amable y consciente con el cuerpo, se revierte esa necesidad de control constante que tiene la mente.

Si quieres experimentar esta forma de escuchar y trabajar con tu estado físico y mental, puedes reservar una sesión individual en nuestro centro.

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