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Todo lo que puedes hacer para reducir tu estrés ahora

¿Cómo sobreponernos a las emociones que aparecen dentro de nosotros como si fuésemos una olla exprés?

Quizás alguien escribió por ahí que debemos controlarlas, y cualquier persona con conocimientos de neurociencia te confirmará que las emociones no se controlan.

¡Las emociones se sienten!

Las emociones se sientes y se gestionan

No es malo sentirlas, es más es inevitable y tratar de controlarlas lleva a la patología.

Lo que necesitamos,  es aprender a notarlas de forma consciente y aprender a gestionar nuestra relación con esas sensaciones que además, sentimos a nivel físico antes que a nivel mental y que nos empujan a la reacción.

Nuestro cerebro está tan acostumbrado a reaccionar que pocas veces nos damos cuenta de ello.

¿Qué sucede con la reacción, es mala?

No, la reacción es una respuesta muy valiosa cuando nuestra vida está en peligro, tira de conocimientos pasados y de respuestas que anteriormente nos han ayudado a salvar la situación y las transmiten al momento presente para que la respuesta sea muy pero que  muy rápida.

Lo que pasa es que cuando la situación es nueva y nuestro cerebro no tiene datos suficientes, respuestas conocidas, en lugar de valorar la situación, con ayuda del miedo aplica la reacción que más se le asemeje a la situación que está viviendo.

También aplica esta reacción cuando la situación no supone un peligro y acaba aplicando este modelo de respuesta a todas las situaciones, conocidas, reales o imaginarias.

Sucede que en estos momentos la situación que estamos viviendo son las más estresantes que muchos hemos vivido nunca, y que muchos viviremos en toda nuestra vida.

Así que es bueno que empecemos a tomar conciencia de lo que podemos hacer,  para aún en esta situación estresante,  alimentar la parte más serena de nuestra mente para realizar las acciones necesarias.

Darnos cuenta que esta situación será el mayor Master que haremos en nuestra vida sobre la gestión de estrés y la gestión emocional que tendremos nunca.

Por lo tanto vamos a ponernos con todos los sentidos concentrados en aprovechar esta experiencia como un magnífico aprendizaje.

En mi experiencia personal os puedo contar que estoy viviendo este confinamiento con mayor calma en general, de lo que cualquiera podría imaginar.

¿Significa esto que no tengo miedo?

¿Que no siento empatía por lo que está sucediendo?

¿Que no siento tristeza por las personas que están muriendo?

¿Que no siento el dolor ajeno?

¡Pues claro que no!

Siento todas esas emociones a lo largo de cada día.

Siento miedo cuando salgo a comprar alimentos y no tengo mascarilla ni guantes desechables y la dependienta me sirve la fruta y la verdura fresca con los mismos guantes que cobró antes a otro cliente y por lo tanto si el cliente estaba infectado, la cadena de trasmisión está ya funcionando perfectamente. Cuando coma esa verdura fresca. Cuando me cobra y me devuelve monedas con los mismos guantes, etc.

Siento tristeza por las personas graves que no tienen quién las atienda, no tienen posibilidad de recibir una atención sanitaria adecuada por falta de medios.

Siento también tristeza por las personas mayores que viven solas y en este confinamiento estarán aún más solas, aunque no estén enfermas.

Como me contó un alumno el otro día cuando le llamé por teléfono porque me dijo que no estaba bien.

   “Siento que este virus me está robando tiempo de vida al estar encerrado aquí”

Siento empatía con l@s sanitarios y enfermer@s que son alumnas y las que no lo son.

A las que conozco las tengo en un grupo y hablando con ellas me confiesan el miedo, la culpa, la frustración, la rabia, el agotamiento mental y físico que están sufriendo y el miedo a cómo van a sobrevivir a esta terrible situación después de pasemos el famoso pico de enfermos.

¿Qué factura les pasará a nivel emocional y físico esta vorágine?

Siento ira cuando veo que los que más tienen aún quieren tener más y se aprovechan en esta situación de absoluta excepcionalidad de aquellos que menos pueden y les obligan a aceptar condiciones que lejos de ayudarles a salir de la situación les ata una soga al cuello a medio y largo plazo para colgarlos.

Es decir, siento todas las emociones del arco más amplio jamás conocido,  porque en este estado de alerta se dan las mejores y más buenas actitudes de la condición humana y las peores también.

Lo que sucede no es que no sienta, sino que me permito sentirlas, conocerlas, y dejar que tengan su tiempo y espacio y  se disuelvan.

Porque no  me quedo enrocada en aquellas situaciones o circunstancias  que no puedo cambiar.

Lucho y peleo para cambiar aquellas cosas que si puedo o tengo visos de poder cambiar y acepto,  que aunque no me gusten las situaciones, son las habituales de la vida.

Hay personas y empresas decentes y personas y empresas usureras y misérrimas.

El que no me gusten o que no lo acepte no va hacer que esta parte de la realidad cambie

Por lo tanto, una vez decido de forma consciente que me permito sentir, dirijo mi energía hacia aquellas cosas que sí puedo hacer yo “YO” por una vez en primera persona y con mayúsculas puedo hacer para ayudar a otras personas.

Sin ánimo de lucro sigo cuidando de mis alumn@s a través de grabaciones de vídeo del canal de Youtube donde les voy dando ejercicios de todo tipo para que cada día continúen con la práctica y puedan sobrellevar mejor este confinamiento y no soy ninguna ong, ni tengo subvenciones, solo soy una autónoma pequeña.

Todos los días les saludo y les envío algún contenido por el teléfono y por las redes sociales.

Considero que puedo hacer muchas cosas que son gratis .

Para ayudar a mis alumn@s y también a otras muchas personas que no conozco y no me conocen.

Este es el “MOMENTO”  de verdad, de poner en práctica día a día toda la filosofía del yoga y de la meditación que normalmente practico y  comparto con aquellos que quieran aprender.

De no ser así de qué vale todo lo aprendido y enseñado.

No valen los masters, ni los títulos, lo que valen son las personas y sus actos.

Todo el ruido que a diario escuchas puede llenarte un momento,  pero éste es tu momento de  aprovechar y crecer.

Esta circunstancia que no te gusta y que no has buscado es una oportunidad de oro para desarrollar toda tu capacidad de conocimiento y de gestión.

Y desde este espacio quiero ayudarte con algunas pautas y prácticas que te pueden ayudar.

  • Respira conscientemente todos los días.

Dedícale entre 5 y 10 minutos a la práctica de una respiración amplia y profunda.

  • Dedícale como mínimo entre 30 y 40 minutos diarios a la práctica física de ejercicios adaptados a tus posibilidades físicas.

Puede ser yoga o cualquier disciplina física que te permita a través del movimiento activar los músculos del cuerpo.

Ten cuidado en no excederte porque si te lesionas no podrás acudir a ningún fisioterapeuta a menos que convivas con un@.

  • Dedícale todos los días como mínimo 10 minutos a estar en silencio y medita.

Si ya practicas meditación tu mism@ sabes cuánto tiempo, pero recuerda que no es tan importante realizar una práctica de mucho tiempo, como la constancia en la práctica diaria.

  • Practica una relajación antes de ir a dormir.

Te facilitará el descanso y una mejor calidad de sueño.

Bueno a través de este link puedes acceder al canal de Universoyoga

A través de este link puedes escuchar las meditaciones guiadas de Programadestes.

Ahora te toca a ti.

Yo puedo facilitarte recursos y poco más.

Solo tú a través de tu voluntad puedes generar cambios en tu vida con tu actitud y con tu pensamiento.

Recuerda que el pensamiento genera acción, así que puedes empezar también a ayudar a otros con tus propios recursos.

De esta marejada o salimos todos juntos o no saldremos.

Espero que haberte facilitado un poquito el camino.

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