El freno que el estrés crónico va apagando en tu cerebro
Cuando hablamos de estrés en las empresas, solemos hablar de síntomas: cansancio, irritabilidad, falta de concentración, bajas por ansiedad. Pero detrás de esos síntomas hay un mecanismo biológico concreto, y la neurociencia lo está describiendo cada vez con más precisión.
Una revisión científica reciente publicada en Brain Medicine (2026) recopila la evidencia sobre el papel de la somatostatina (SST) y las neuronas que la producen en la respuesta al estrés.
La somatostatina es uno de los principales «frenos» inhibitorios del cerebro: regula la actividad neuronal en regiones clave para la emoción y la memoria, como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal.

Lo relevante para quienes trabajamos en gestión del estrés es esto: la evidencia revisada muestra que el estrés crónico —no el puntual, sino el sostenido en el tiempo— reduce la expresión de somatostatina y afecta a estas neuronas en regiones cerebrales implicadas en la regulación emocional. Y esos déficits aparecen de forma consistente en personas con trastorno depresivo mayor, ansiedad y trastorno de estrés postraumático.
Dicho de otro modo: el estrés mal gestionado durante meses o años no es solo «cansancio». Es un proceso que va debilitando, a nivel neuronal, la capacidad del propio cerebro para regularse a sí mismo.
¿Por qué esto importa en un entorno corporativo?
Porque cambia la conversación. No hablamos de «aguantar mejor» la presión, sino de proteger un sistema biológico que, si se sobrecarga de forma sostenida, pierde parte de su capacidad de autorregulación. Y esto tiene implicaciones directas:
- El estrés crónico en equipos no es un problema exclusivamente de percepción o actitud; tiene un correlato fisiológico medible.
- La prevención tiene sentido no solo por bienestar, sino porque actuar antes de que el estrés se cronifique es biológicamente más eficaz que intervenir después.
- Los mismos autores señalan que las intervenciones que fortalecen la acción de las interneuronas inhibitorias forman parte de los mecanismos detrás de los tratamientos ansiolíticos y antidepresivos actuales, lo que subraya la importancia de todo lo que ayude a mantener ese sistema de regulación activo antes de que se deteriore.
Este tipo de hallazgos no sustituye la investigación clínica ni el trabajo de un profesional de salud mental, pero sí refuerza algo que en Programa Destres® trabajamos desde hace años:
La gestión del estrés no es un lujo ni un complemento de bienestar, es una forma de proteger la capacidad de las personas —y de los equipos— para pensar con claridad, regular sus emociones y sostener el rendimiento en el tiempo.
Cuando las personas mejoran, las empresas mejoran. Siempre en ese orden.
Victoria Ambrós – Creadora de Programa Destres
Fuente: Guo H, Ali T, Li S. Somatostatin regulation of the stress response. Brain Medicine (2026), 1–12. https://doi.org/10.61373/bm026i.0042
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