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Ruido, mucho ruido a tu alrededor

Ruido no solo a nivel sonoro sino también a nivel mental que estamos cada día soportando o incluso fomentando.

Cuando digo ruido no solo me refiero al sonoro, sino a cualquier actividad que surja para evitar cumplir nuestra agenda.

El otro día me comentaba un alumno que muchas veces no tenía tiempo para practicar porque justo a la hora de ponerse a hacerlo surgía algún imprevisto (visitas, ruidos en casa, requerimientos familiares, etc) así que es importante descubrir varias cosas en nuestra práctica de mindfulness  o cualquier otra actividad que quieras realizar, ya sea en tu vida personal o tu vida profesional.

 

Siempre habrá ruido a tu alrededor, sólo tú puedes enfocar tus antenas para tomar tu espacio de tiempo personal.

Muchas veces además nuestra propia mente creará el ruido suficiente como para auto sabotear nuestra práctica de atención mental.

Otras tantas seremos nosotros mismos los que buscaremos y nos enredaremos en el ruido para así tener una auto justificación a nuestra  falta de disciplina.

Así que lo importante es que nos hagamos esta pregunta para determinar cual será nuestra actitud y nuestra respuesta al ruido.

¿Qué es importante para mi en este momento?

¿Cuál es mi objetivo principal?

¿Qué necesito realmente y qué quiero conseguir?

Cuando tengamos claras nuestras respuestas, el ruido ya no será importante porque tendremos la determinación suficiente de a que vamos a dedicar nuestro tiempo ahora y a que no vamos a prestar atención en este momento.

La práctica de mindfulness consiste en estar presente de una manera intencionada sin enjuiciar ni rechazar nada, pero eso no es óbice para que atendamos a todas las solicitudes de nuestro entorno, sino mas bien al contrario, las distracciones que surgen las observamos pero volvemos a nuestro centro tantas veces como cada distracción nos aparta de nuestro punto de observación.

Con la práctica constante cada vez se adquiere mayor habilidad y facilidad para determinar a que queremos atender en éste momento, evitando así las distracciones que siempre nos encontraremos en nuestro camino.

Así que me gustaría ahora hacerte esta pregunta, o que te la hagas a ti mismo:

¿A cuánto ruido  le prestas tu atención a diario impidiendo que te centres en lo que realmente tienes intención de conseguir?

¿Hacia dónde diriges tus dardos?

Me encantará recibir vuestros comentarios y respuestas a algunas de éstas preguntas.

 

Imagen libre de Simon James –https://www.flickr.com – y Dardos en movimiento – pixabay