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Los pensamientos automáticos ¿Cómo los gestionas?

Los pensamientos automáticos son parte de nuestro juego mental cotidiano, pero es importante saber que de forma natural o aprendida utilizamos algunas estrategias para lidiar con ellos con mas o menos resultados.

El sábado en la sesión del curso de Mindfulness tratamos justamente sobre el tema de los pensamientos automáticos, ya que suelen tener una característica propia y es que:

Casi siempre son negativos y nos dicen lo que no hacer, decir, pensar.

Una de las participantes compartió su estrategia para afrontarlos y decía que cuando le venían a su mente diciéndole que no podía hacer algo, ella utilizaba la estrategia de pensar en las veces en que sí pudo hacerlas.

Esta es una estrategia muy frecuente y recomendada por algunos psicólogos y coachs.

Esta estrategia es una forma de evitación bajo mi punto de vista de los pensamientos automáticos y recurrentes.

¿Porque, qué pasa si lo que vas a hacer lo hiciste antes y te salió mal?

¿Cómo lo gestionas entonces?

Añadiendo más miedo al miedo seguramente y dándole una veracidad absoluta que acaba condicionando tu vida.

En realidad la propuesta es diferente desde el mindfulness ya que cuando los evitas realmente estás tratando de acallarlos y esconderlos y esto no suele dar resultados porque requieren una lucha constante para evitar que vuelvan a apoderarse de nuestra mente en cuando tengamos una situación difícil o un reto que afrontar. Y como todo lo que queremos evitar acaba teniendo más fuerza.

La propuesta es observarlos sin juicios y sin apego.

Se trata de darnos cuenta que están ahí pero no apegarnos a ellos, es decir se trata de verlos como algo que aparece (no son buenos ni malos, en la mayoría de los casos son la expresión de nuestras emociones, miedo, ira, vergüenza, complejos)  y que se van en cuanto no luchamos para evitarlos.

En la meditación se utiliza la metáfora de las nubes en el cielo para explicar como podemos lidiar con ellos.

los pensamientos y las nubes

Las nubes son eventos que suceden en el cielo, no son el cielo. Llegan y se van.

Así son los pensamientos un evento más que sucede en nuestra mente, por lo tanto no queremos luchar para evitarlos y no nos identificamos con ellos.

Poco a poco estos pensamientos pierden su potencia emocional y su efecto en nuestra conducta y forma de afrontar el día a día.

Esta estrategia permite observarlos, escucharlos sin juicios ni valoraciones, es lo que hay en nuestra mente, debemos aceptarlos y dejar que pasen al igual que han llegado.

La identificación que se produce entre nosotros y nuestros pensamientos es lo que los hace potentes.

Voy a contarte  un caso real:

Vanesa (nombre ficticio) es una ejecutiva que conozco y que cuando se encuentra con personas que no conoce suele ser callada y suele estar en silencio prestando atención a lo que dicen los otros miembros de la reunión, pero cuando tiene que aportar su opinión no siempre lo hace.

Para los que no la conocen "Vanesa es una persona tímida" y en alguna ocasión así se lo han dicho.

Es más, me contaba ella que cuando era pequeña ya le habían colgado esta etiqueta y en muchas ocasiones se había identificado con ella a tal punto que la etiqueta se había convertido en pensamiento automático y recurrente.

Así esta identificación volvía a su mente y  poco a poco se convirtió en una persona ensimismada y sintió gusto en no hablar, no destacar o no expresar su opinión.

Vanesa recibió esta definición como una verdad,  y en las ocasiones que tenía que comunicarse en un grupo de personas en una reunión,  ya fuese social o profesional, aparecería en su cabeza ese comentario como un pensamiento suyo interior "Soy tímida y no sé expresarme bien"

Ese pensamiento reforzaba su conducta. La promesa auto cumplida.

Así que cuando me lo comentó durante el curso  e hizo las prácticas propuestas, llegó a darse cuenta que se había identificado con ella.

Ahora solo tenía que observarla y permitirle irse, no la estaba definiendo a ella, era el recuerdo que volvía cuando tenía que presentarse en una reunión o un networking donde había más de 3-4 personas.

En más de una ocasión esta etiqueta le había perjudicado en su carrera, ya que si no eres capaz de aportar tu opinión, conocimientos o profesionalidad, puedes llegar a tener complicado que tu labor y valía se vean reconocidas.

¿Has pasado por esta situación alguna vez?

¿Observaste hasta que punto esos pensamientos automáticos te generan ansiedad, estrés o baja autoestima?

¿Hasta que punto están incidiendo en el desarrollo normal de tu vida o de tu profesión?

Me encantará recibir tu comentario al respecto.

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nuestra reacción ante los hechos es la clave de la gestión de estrés

Mindfulness en el lugar de trabajo ¿para qué?

Sin duda para la gestión de estrés es una de las mejores herramientas, y no dicho por mi experiencia personal y profesional sino por todos los estudios científicos que así lo avalan desde hace años a nivel internacional y ahora ya a nivel nacional. 

En la charla que impartí días pasados quise explicar un poco de donde nace mi interés por la práctica para la gestión de estrés  desde mi experiencia personal.

También  he tratado de clarificar algunos conceptos sobre la práctica para aquellas personas que nunca lo habían escuchado y que asistieron porque les produce interés esta técnica.

He considerado que será más útil si te interesa ver la charla dividir el vídeo en 2 partes para que puedas hacerlo cuando tu tiempo así te lo permita.

 

 

Pero lo importante del Mindfulness ahora que seguro estás escuchando y leyendo esta palabra en muchas ocasiones y por muchos medios no es hablar de ello, estudiar sobre el tema y conocerlo todo, lo siento no.

Lo importante del Mindfulness es la práctica personal que tú realizas cuando asistes a una formación de 8 semanas como las que imparto habitualmente.

Es decir yo o cualquier otro instructor te puede ir enseñando la práctica poco a poco y como hacer frente a las dificultades que suelen aparecer durante la misma, pero no te equivoques,

Lo importante es tu práctica diaria de mindfulness, no lo que sabes en teoría sobre la práctica. 

Y puede que te preguntes ¿por qué insisto en este punto en particular?

Pues bien, durante la formación de 8 semanas el programa es el siguiente:

En las sesiones presenciales se realizan unas prácticas de meditación, de respiración y de movimiento consciente, y esa misma práctica yo a mis alumnos se la facilito en audio guiada para que cada día de la semana la puedan realizar en su casa o el sitio que mejor crean adecuado y durante la semana además les facilito un guía para que puedan realizar las distintas propuestas y registrar cuales han sido las sensaciones y experiencias que dichas actividades les han producido porque es interesante que vean como cada día de práctica puede ser diferente al anterior y como todo cambia momento a momento.

En la sesión siguiente comentamos en grupo si has realizado la práctica y cuales han sido las sensaciones y en muchísimas ocasiones los participantes comentan que no han realizado la práctica a diario porque no han tenido tiempo o la semana ha sido muy complicada. 

Ésto es relativamente frecuente así que al final de las 8 semanas muchas personas pueden sentir que el mindfulness no les ha ayudado como ellos pensaban en principio. 

Otras a pesar de la poca práctica formal realizada sin embargo, si indican que aunque no tanto como pensaban, pero sí les ha ayudado a serenar su mente cada vez que la han hecho. 

Y uno de los participantes  que al inicio de la formación dijo que tenía muchísimos problemas para dormir, comentó que a pesar de que la práctica formal no siempre le resultaba fácil aún así la hacía,  lo que sí había descubierto es que con determinados ejercicios de respiración, había conseguido facilitarle el sueño y quiero aquí trascribir literalmente su frase porque me parece tremendamente elocuente:

"Yo con los ejercicios de respiración consciente consigo quedarme dormido y eso para mí no tiene precio"

Creo que la elocuencia de esta frase resume el porqué es tan importante realizar la práctica para conseguir resultados, pero además te invito a leer la experiencias de otros participantes en mis formaciones.

Mindfulness no es una experiencia cognoscitiva e intelectual, es una experiencia práctica y vivencial y sólo desde la práctica se fortalece nuestra atención y  produce beneficios tanto a nivel cognitivo como emocionales. 

Si no estás cerca de Vigo, busca instructores que tengan experiencia y que te puedan ayudar en tu camino de práctica, pero recuerda que los instructores no podemos hacer el trabajo de tu práctica personal. 

Como dicen que decía Ghandi:

"El que busca encuentra los medios, el que no, encuentra escusas"

Así que si buscas y quieres conocer un poco más de cerca la práctica aquí te dejo un enlace con prácticas mindfulness en audio guiadas que te pueden ayudar.

Será un placer contar con tus comentarios aquí.

mindfulness revista time

Tu valor añadido

Cuando hablamos de personas y su potencial, una de las primeras tareas que debemos realizar es averiguar cuál es nuestro valor añadido, qué es lo mejor de nosotros mismos  para así poder ponerlo en valor y aportarlo a nuestro desarrollo personal y/o profesional.

¿Y cómo lo hacemos?

Existen muchas formas en función de a quién preguntemos, pero yo quiero acercaros a una práctica que cada día está teniendo mayor valoración desde el mundo científico para el autoconocimiento y  es la práctica de “Mindfulness” o “Atención Plena”.

Para los que nunca hayáis oído esta palabra quisiera decir brevemente que Mindfulness es una técnica de meditación, que cada día más, prestigiosos investigadores como Jon Kabat-Zinn,Richard J. Davidson y otros, están avalando sus beneficios con infinidad de estudios médicos sobre los cambios que se producen a nivel cerebral y por consiguiente a nivel cognitivo y emocional en las personas que la practican.

Por mi experiencia y por los beneficios que su práctica aporta ya a millones de personas es por lo que os la propongo y para que podáis conocer un poco más en que consiste os diré cuáles son sus fundamentos.

Mindfulness se basa en los siguientes principios

 principios del mindfulness 5-programadestres

 

La práctica de mindfulness nos  permite desarrollar:

  • Serenidad para la acción.
  • Espacio para la creatividad.
  • Inteligencia Emocional para la comunicación

Sus  beneficios son:

  • Facilitar una visión más equilibrada y con valores para asumir la responsabilidad que conlleva el liderazgo personal y de equipo.
  • Desactivar nuestros automatismos y hábitos tóxicos, así como aliviar nuestro sufrimiento mental y emocional provocado por las emergencias y alteraciones de la vida.
  • Mejorar la toma de decisiones: ya que se favorece la gestión y auto regulación emocional.

¿Cuál es mi experiencia sobre la práctica y sobre el efecto en mis emociones?

En una ocasión me hicieron una entrevista y me preguntaron si había notado algún cambio desde que empecé a practicar y sólo cuando respondí a esa pregunta fui consciente del cambio que se había producido.

Mi respuesta fue que desde que había empezado a practicar había vuelto a recuperar la risa; no la sonrisa, sino la risa espontánea y sincera que había perdido durante mucho tiempo y que debido a  los niveles de estrés que me producía el trabajo había desaparecido.

Había dejado de tener un sueño reparador y me pasaba todo el tiempo con el trabajo en mi cabeza.

Seguía resolviendo problemas mientras comía, mientras dormía y mientras daba un paseo con mi hijo pequeño los fines de semana.

Es decir, todo el tiempo mi mente estaba conectada al trabajo y a resolver aquello que no era capaz de hacer en la jornada laboral.

Ahora, pasados los años de  práctica, realice el trabajo que realice mi mente es absolutamente capaz de cambiar de un tema al otro sin seguir enganchada al tema anterior.

Ahora el tiempo da mucho más de sí porque cuando estoy realizando un trabajo o planificando y organizando un cronograma de trabajos posteriores mi mente está completamente centrada y la capacidad de visión clara del problema y de la solución brotan con facilidad.

No va la atención mental de un tema al otro saltando de manera confusa y sin capacidad resolutiva.

Ahora mi mente está en el momento presente, viviendo el instante en el que está y os puedo garantizar que la diversidad de tareas es ahora infinitamente mayor y más polifacética aún que la que tenía hace años.

Este cambio me ha permitido estar a gusto en cada tarea que realizo y me permite aceptar aquello que no puedo evitar que suceda (que por cierto son muchas cosas) sin crear emociones ni reacciones negativas y perjudiciales para mí y para los que me rodean.

“Nuestra realidad depende de la interpretación que hacemos de los acontecimientos agradables o desagradables que nos toca vivir en cada instante.”

Esta experiencia personal que os acabo de contar no es sólo mía, sino que casi todos los practicantes relatan un cambio similar en su forma de afrontar el devenir diario ya sea personal o profesional.

Éstas son algunas de las razones que están llevando a infinidad de empresas,  universidades y escuela de negocios  a enseñar Mindfulness y a los estudiantes y  directivos a ponerla en práctica.

¿Te animas a profundizar un poco más en esta técnica y descubrir cuál es tu valor añadido?

Consulta las opciones de formación tanto si eres particular o quieres esta formación para tu empresa.

¿Intentas gestionar el tiempo?

Respetando todas las opiniones me permitiré daros la mía sobre la pregunta del título de este artículo:  ¿Intentas gestionar tu tiempo?

Desde el tiempo que llevo trabajando sobre las técnicas para la gestión de estrés os puedo decir que bajo mi punto de vista difícilmente puedes aprender a gestionar tu tiempo cuando tu funcionamiento mental está completamente bloqueado por el estrés. Y ésto lo digo después de haber impartido al inicio de mi carrera muchas formaciones en gestión del tiempo.

Salvo está,  que seas por naturaleza una persona desorganizada, que de todo hay, pero yo no me refiero a ese tipo de personas, sino a aquellas que aún siendo organizadas, con el paso del tiempo dejan de serlo.

Cuando en el día a día escucho que tenemos que aprender a gestionar el tiempo me surge la siguiente duda y es

¿Cómo voy a gestionar el tiempo si no sé gestionar las emociones, el bloqueo mental y la aceleración que me produce el estrés?

Aprender a gestionar el tiempo debe ser un proceso posterior a aprender a gestionar el estrés porque el propio estado mental que produce el estrés hace que aunque quiera no sea capaz de organizarme, determinar que es lo importante y dejar atrás la dispersión mental y la tan mentada multitarea,

Gestionar el tiempo requiere que sea capaz de discernir la diferencia entre importante y urgente y eso no puedo hacerlo cuando mi mente no está centrada en el momento presente y se dedica a cada instante a saltar como un mono loco de rama en rama o de tarea en tarea.

dispersion-mental y sus efectos

El estrés acaba produciendo dispersión mental y ésta a su vez provoca:

  • Falta de concentración.
  • Dificultad en la toma de decisiones.
  • Desgaste inmenso de energía vital.
  • Bajo nivel de efectividad.
  • Descontrol emocional y ataques de ansiedad cuando percibimos que no llegamos a todo.

Pero además por el camino cuando estamos estresados somos incapaces de apreciar muchos detalles de nuestra actividad que pueden producir que las decisiones que tomemos no sean precisamente las más acertadas, aún siendo profesionales avezados, con experiencia y capacidad plena demostrada.

Como dice un refrán:

“No pongas el carro antes que los bueyes”

Y me gustaría ahora contaros una experiencia que pueda explicar mejor que pasa cuando estamos estresados y es la siguiente:

A finales del año pasado, es decir a principios de diciembre me llaman de una empresa para que imparta un curso de gestión de estrés y cuando le pregunto cuando tienen programado hacerlo y con que duración me dicen que necesitan hacerlo antes de que finalice el año.

Hasta aquí nada nuevo, seguimos la conversación y le pregunto si tienen pensado en un horario para la formación y me comentan lo siguiente:

Teníamos previsto hacerlo en 2 mañanas de 3 o 4 horas cada jornada.

Nada fuera de lo común a lo que se suele hacer cuando la gestión de estrés se considera sólo como una formación donde se nos explica lo que todos ya sabemos pero no hacemos,  así que le pregunto a mi interlocutor lo siguiente:

¿Queréis que los participantes aprendan a gestionar su estrés, o queréis justificar el gasto de formación?

Sé que a más de uno os sonará dura esta pregunta tan directa, pero es que así nadie puede cambiar el procesamiento que ya está instalado en los participantes.

Creo como dije desde el principio de este artículo que hay dos formas de hacer las cosas:

1- Hacerlas bien

o

2- Hacerlas mal.

Para mí la gestión de estrés es un problema de salud muy serio en las personas y las organizaciones, por lo tanto es imprescindible que si queremos cambiar algo y generar efectivamente un cambio en los participantes hay que hacer las cosas bien.

el-coste-del-estrés-informe OSHA 2014-15

Según el último informe OSHA Europa 2014-15:

“El estrés es el 2º problema de salud relacionado con el trabajo en Europa”

No podemos calmar la mente si seguimos corriendo sin control ni objetivos concretos.

Así que acordé con mi interlocutor que impartiríamos la formación en gestión de estrés cuando dispusiesen del tiempo necesario para hacerlo de una manera efectiva.

Y para finalizar esta imagen que me encanta y que denota hasta qué punto queremos implicarnos en producir cambios efectivos cuando hablamos de gestionar el estrés.

O seguimos haciendo lo mismo o hacemos las cosas de otra forma para obtener resultados diferentes. 
estoy muy ocupada

Esto es lo que generalmente nos pasa cuando estamos estresados.

Siguiendo con la interpretación de la imagen:

¿Podría aprender a gestionar el tiempo en que tardo en llegar con las piedras a su destino?

Me encantará recibir vuestros comentarios al respecto. 

la-gota-que-colma-el-vaso

La gota que colma el vaso decide por ti

¿Cuántas veces has dicho?

  ¡Esto es la gota que colma el vaso!

¿Qué pasa cuando decimos esto?

La gota que colma el vaso no es normalmente un acontecimiento muy importante, pero sí es determinante porque saca a relucir lo mucho que hemos aguantado situaciones que nos sobrepasan.

En nuestro día a día tratamos de resistir los embates que nos da la vida y tratamos de adaptarnos a los acontecimientos o mejor dicho tratamos de resistirlos sin cambiar nada, sino sumando en el depósito de tolerancia a la frustración, incomprensión, la desmotivación y así un largo etcétera.

Cuando nos pasamos la vida sometidos a presiones laborales, familiares, culturales o bien damos salida de modo controlado a estas presiones a su debido tiempo o acaban aplastándonos y ahí es cuando cualquier acontecimiento por pequeño que parezca resulta que hace estallar nuestro control y equilibrio haciendo que nos sintamos desbordados con las situaciones o las personas.

Todas las emociones que podamos sentir no son negativas ni positivas en su justa medida, pero si no las gestionamos adecuadamente cualquiera de ellas se convierte en un lastre difícil de soportar.

Sin ir más lejos el otro día una alumna me decía que el miedo le estaba atenazando al igual que la incertidumbre porque no era capaz de soportar su situación actual, pero tampoco era capaz de ponerse en marcha para realizar algunos cambios por miedo a que todo se desmoronara.

¿Cuántas veces el miedo nos impide gestionar aspectos de nuestra vida que nos están amargando?

Incluso cuando una situación laboral, familiar o sentimental es poco deseable, bajo la presión del miedo nos paralizamos y evitamos cambiar aquello que nos está resultando perjudicial.

Pues bien esta alumna después de un tiempo de participar en una formación de mindfulness que impartí, se dio cuenta que todos tenemos miedo, incluso los que a priori nos parecen más seguros, pero que lejos de ser personas sin miedo lo que sucede es que se dan permiso a tener miedo y también se saben lo suficientemente potentes como para superarlo.

que te atreverías a hacer si no tuvieras miedo

Las emociones se generan en función de la valoración que cada uno de nosotros hacemos sobre los acontecimientos y personas y a través de esas emociones empezamos a construir el pensamiento de un panorama gris y lleno de preocupaciones.

La mayoría de las veces vivimos inmersos en el río de los pensamientos y éstos nos llevan de un extremo a otro, provocándonos sentimientos contradictorios y muy dispares.

Somos y nos sentimos lo que el pensamiento nos dice que seamos o pensemos.

Nos creemos lo que pasa por la mente; nos convertimos en esa marea de ideas, conceptos y descripciones, perdiendo nuestro equilibrio interior, nuestra armonía

Darnos cuenta que en la mayoría de las ocasiones este paisaje sombrío no es más que una mera representación generada por nuestra mente y con frecuencia alejada de la realidad es una de las estrategias para no sentirnos abrumados por los acontecimientos.

Pero aquí radica la dificultad

¿Cómo hacer para gestionar adecuadamente las emociones?

Puedes encontrar muchas técnicas para hacerlo pero yo te hablaré del Mindfulness.

¿Cómo nos ayuda el mindfulness en la gestión emocional?

Principalmente lo que nos permite la práctica es tomar consciencia de todo lo que está sucediendo en nuestra mente sin juzgarlo como bueno o malo sino dándole el espacio suficiente para que todo lo que suceda pueda hacerlo y darnos cuenta de como se producen sin cesar.

Es decir en la práctica de la meditación puedes observar todos los pensamientos que se producen y en lugar de reaccionar ante ellos en modo rechazo o apego lo que aprendemos es a dejar que igual que han venido los pensamientos, recuerdos, emociones y sensaciones se vayan sin quedar atrapados en ellos.

Esto es muy difícil de hacer!!!! seguro que pensarás.

En realidad no lo es.

Lo difícil es mantener la disciplina de la práctica sin poner escusas de falta de tiempo, o de ganas para hacerlo, ya que si te mantienes constante durante al menos 8 semanas la propia práctica genera una química cerebral  diferente que te permite en tu día a día tener una mayor serenidad y una valoración de la realidad menos agresiva.

Pero sé que mantener la práctica constante cuando lo haces en solitario es difícil ya que surgirán innumerables dudas, la sensación de que esto no es para ti porque no consigues aquietar los pensamientos y por eso es recomendable que al menos una vez por semana puedas practicar en grupo.

¿Qué te aporta la práctica en grupo?

Lo primero es que no tendrás la sensación de que lo que estás sintiendo sólo te pasa a ti, porque en el grupo siempre comentamos cuáles han sido las dificultades que ha tenido la práctica durante la semana.

Lo segundo es que cuando te sientes entre personas que tienen las mismas preocupaciones o inquietudes que tú la motivación para mantener tu práctica crece y  la semana se hace más fácil.

Lo tercero es que siempre estaré ahí para ayudarte porque seguramente muchas de las dificultades que te encuentres ya las he vivido y puedo indicarte como superarlas.

Si quieres aprender y practicar mindfulness en grupo puedes ver el programa que iniciamos en Enero aquí.

Pero al final la decisión solo la puedes tomar tú de forma individual o esperar a que la gota que colme el vaso la tome por ti.

Se la llama que ilumina y no la que incendia

Nadie puede dar lo que no es

¿Cómo puedes se comprensivo y empático con los demás si no eres consciente de tus emociones, debilidades y prejuicios?

Uno de los fundamentos del mindfulness es “No juzgar” y eso empieza por no juzgarse a uno mismo (no en el sentido de no corregir los errores propios, sino en el sentido de no fustigarse y quedarse sólo en el juicio)

Pero cada día veo infinidad de jueces que sentencian las debilidades de los otros y recriminan sus actos y  errores sin ser sinceros consigo mismos y ésto me lleva a pensar que ahora que estamos presuntamente en una época donde podemos oír o leer y desarrollar la  inteligencia emocional, la empatía y asertividad cada vez veo mayor intransigencia y me doy cuenta lo fácil que es convertirse en juez.

Cada vez que veo una conducta que creo es inadecuada, procuro ponerme el espejo frente a mí misma para invitarme amablemente a la reflexión y comprensión de mis propios errores y así procurar dejar el mazo de la sentencia ajena.

¿Cómo no caer en la fácil tentación del juicio ajeno sin ser jueces de nosotros mismos?

¿Cómo desarrollar el auto conocimiento sin la compasión necesaria que requiere?

Me entristece muchísimo ver como aquellas personas que dicen que practican mindfulness, resulta que en la vida diaria demuestran un “Ego infinito”juzgando a todo lo que se mueve bajo las estrellas, calificando y descalificando todo lo que no está acorde a sus expectativas.

No sé si es adecuado erigirnos en jueces de los demás si no reconocemos que tenemos mucho que mejorar interiormente y ese reconocimiento no promueve la humildad y comprensión hacia los otros.

No puedes entregarte al juicio sin saber quién eres, cómo eres, sin ser plenamente consciente de tus virtudes, de tus luces y sombras y desde ese punto de auto conocimiento, empezar a desarrollar la empatía y la compasión que son cosas diferentes.

 Lo que niegas, te somete…  Lo que aceptas, te transforma. 

Nada cambia sin previa comprensión…  Tampoco el ser humano.

 La actitud y práctica del mindfulness debe impregnar toda nuestra vida y no quedarse en conceptos bonitos ya que esa no es su finalidad.

Te invito a ver éste vídeo, porque puede ser clarificador de lo que muchas veces hacemos juzgando y deseando lo que tienen o no tienen los demás.

Siempre comento a mis alumnos  lo siguiente:

“Si después de este aprendizaje no eres mejor persona, has perdido el tiempo”

Y el otro día sabiamente un alumno me dijo:

Define el significado de “Mejor persona”

A lo que respondí:

  • no me juzgues sin ponerte mis zapatosEres mejor persona cuando, en lugar de juzgar a otros sin conocer su proceso hasta llegar a la acción,  le preguntas por el motivo de esa acción.
  • Eres mejor persona cuando, eres capaz de ponerte en su lugar pero calzando sus zapatos y no los tuyos.
  • Eres mejor persona cuando, además si está equivocado o actuando incorrectamente de manera amable le ayudas a ver su confusión.
  • Eres mejor persona cuando, en lugar de criticar le brindas tu mano. Aunque eso signifique que te la niegue.
  • Eres mejor persona cuando, equivocándote lo reconoces y pides perdón.

En fin, tú decides y sabes lo que es para ti ser mejor persona.

Sé sincero, humilde, compasivo y sé parte de la solución.
menosestres laboral con prevención

Riesgos psicosociales, organización del trabajo y estrés

Este es el título de una ficha técnica del INSHT(Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo) NTP703, donde se explica en que consiste el método COPS OQ de evaluación de riesgos psicosociales y dentro de ellos definen un aspecto del estrés.

“Los factores de riesgo psicosociales son aquellas características de las condiciones de trabajo y, sobre todo, de su organización que afectan a la salud de las personas a través de mecanismos psicológicos y fisiológicos a los que también llamamos estrés.
En términos de prevención de riesgos laborales, los factores psicosociales representan la exposición (o los factores de riesgo), la organización del trabajo el origen de ésta, y el estrés el precursor del efecto (enfermedad o trastorno de salud que pueda producirse y que debemos prevenir).”

También se incluye una definición de la comisión europea del año 2000 y es la siguiente:

“El estrés en el trabajo es un conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y del comportamiento a ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, la organización o el entorno de trabajo.
Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y de angustia, con la frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación”

El otro día asistí a una conferencia en la CEP (Confederación de Empresarios de Pontevedra)  titulada “Riesgos Psicosociales y Gestión de Estrés” y uno de los ponentes comentó que hablar sobre estos riesgos psicosociales es como “Abrir la caja de Pandora” nunca se sabe lo que puede salir; así que mejor dejarla cerrada.

Pero el problema no está en abrirla o dejarla cerrada, el problema es que esta caja negra siga existiendo en la empresa, porque al fin y al cabo aunque se no abra terminará por romperse sin contención, y eso sí que es un problema.

Así pues necesitamos realizar una evaluación de los riesgos, pero

¿Qué evaluamos?

Los requisitos que deben tener la evaluación son:

  • Que abarque a la empresa en su totalidad
  • Que los trabajadores participen en dicha evaluación.
  • Que la evaluación se realice por completo.

Una vez finalizada la evaluación hay que:

Analizar resultados –> Presentar medidas a tomar para la corrección.

  1. Es obligado informar a los implicados de forma clara sobre los resultados.
  2. Actualizar la evaluación según las modificaciones que se vayan produciendo en la Ley o que las condiciones de la empresa varíen en cuanto a tamaño, organización etc.

También es preciso adoptar medidas de Prevención tales como:

  • Actuar sobre las demandas => estresores
  • Aumentar las capacidades de los trabajadores ante los estresores con formaciones prácticas que les faciliten herramientas para dicho proceso.

Intervención sobre los riesgos

  1. Hay que tener claro que se van a tener que cambiar cosas, de lo contrario todo lo anterior no tiene sentido.
  2. Las estrategias tienen que ser a corto, medio y largo plazo.
  3. La implicación de la dirección tiene que ser ABSOLUTA Y VISIBLE sino no hay nada que hacer y todo el proceso se convertirá en simple papel mojado.

Es triste que aún muchas empresas no entiendan que los riesgos psicosociales están ahí y les produce pérdidas de productividad y  de beneficios

Además desmotiva a los trabajadores que soportan una presión excesiva sin tener herramientas suficientes para hacer frente a las demandas del entorno.

Como decía el ponente:

“Los riesgos psicosociales aún son los hermanos pobres de la PRL”

¿Y en su empresa, como se trata la Prevención de Riesgos Psicosociales?