Todo puede ser arrebatado al ser humano

Así nació Programa Destres

Programa Destres, nació para ayudarte a reducir el Estrés y la Ansiedad en la vida personal y laboral con la práctica de Mindfulness.

 
Te cuento como empezó todo:
 
Después de muchos años de vivir con un estrés desorbitado pero de forma inconsciente, de repente un día el tiempo se detuvo y no pude continuar el camino hacia mi trabajo.
 
Mi cuerpo hacía tiempo que me enviaba señales de que algo tenía que cambiar, pero no era capaz de valorar hasta dónde llegarían las repercusiones del estrés, ni de entender que esos signos eran los mensajes de que el estrés estaba tocando mi techo de resistencia.

Entonces un día mi mente en el año 2002 dijo “Basta” y se desmoronó. 

 
 
Después de ese momento durante mucho tiempo estuve sufriendo las consecuencias.
 
Para salir de ese pozo profundo de desánimo y desesperanza, busqué todos los recursos que se conocían en medicina.
 
Algunos me anulaban como persona y otros simplemente no hacían nada.
 La interpretación de la adversidad
 
Entonces conocí lo que el Dr. Kabat Zinn estaba haciendo en EEUU desde el año 79 para personas con estrés crónico y sus patologías asociadas y me decidí a intentarlo.
 
 
Me inicié así en la práctica del Yoga y la Meditación.
Siguiendo estas prácticas  empecé a ver el final del túnel.

Fue tan profunda la caída, tan largo y doloroso el camino de la recuperación que cuando mi mente otra vez volvió a estar despejada, entendí que tenía que procurar que esa experiencia no le pasase a otras personas.

  • Entendí que era necesario prevenir los efectos del estrés a tiempo para evitar que su cronicidad derrumbara a otras personas.
  • Comprendí también que podía a través de mi propia vivencia comprender lo que otras personas estaban sufriendo.
  • Entendí que con los conocimientos y estudios adquiridos, podía orientar a otras personas para que no sufrieran las mismas u otras consecuencias.
Espero que este relato en primera persona te ayude a tomar consciencia de que el estrés no es inofensivo.

El estrés en su justa medida es saludable, pero pocas veces delimitamos cuál es la medida justa.

Procura evitar llegar al límite, adoptando medidas que te faciliten recuperar la serenidad y calma interior.

Sólo tenemos una vida, y disfrutarla o padecerla es nuestra decisión.

 Si esta experiencia te ayuda a tomar una decisión o crees que algún amigo lo necesita, déjanos tu comentario, será un placer conocerlo. 
 
 

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la vida es actitud

La vida es cuestión de actitud

La vida es cuestión de actitud

¿Cómo vivimos con las circunstancias que nos tocan?

Y hoy quiero compartir una reflexión con vosotros, los que seguís esta web aquí y a través de las redes sociales sobre cómo podemos vivir la vida con una actitud saludable o con una actitud perjudicial para nosotros mismos.

Habitualmente cuando entro en una clase, hago la siguiente pregunta:

¿Qué tal estáis?

Y como costumbre muchas veces la respuesta es:

¡Bueno!…

¡Estamos que nos es poco! ….

Con una actitud como de pesadumbre.

La vida es cuestión de actitud

Pero hoy sucedió algo especial y por eso quiero compartirlo con vosotros y os cuento la historia.

 

Antes de comenzar la clase de yoga, viene una joven, yo le calculé que tendría entre 30-35 años y me dice si puede probar la clase, a lo que le contesté que fuese al vestuario a dejar allí sus zapatos y que entrase.

Entonces me dice que ella sólo venía a ver porque en realidad es que estaba operada de columna, le habían fijado la L4 y L5 (vértebras  lumbares) con una placa metálica y tenía muchos dolores de espalda y también otras vértebras estaban ya dándole molestias, pero sobre todo tenía muchos problemas de ansiedad y no respiraba bien.

Le pregunté que le dijeron sus médicos, si le habían hecho alguna recomendación sobre lo que podía hacer o debía evitar. Entonces me comentó que le dijeron que hiciera vida normal.

Le comenté  que si quería podía entrar en la clase y participar haciendo aquello que pudiese, considerando que era ella la que tenía que poner el límite a su movimiento en función de lo que su cuerpo le permitiera en cada instante, sin preocuparse por lo que hicieran los demás.

Entonces se quedó bloqueada e insiste en que sólo quería ver.

Así que le respondía que no podía ver, si quería venir a probar una clase sí podía hacerlo porque viendo solo podía llegar a una conclusión errónea.

Entonces me comenta que vendría otro día.

Los alumnos habituales ya estaban dentro de la sala de prácticas, así que cuando entré les comenté:

¡Qué complicada es la vida para muchas personas! como si estuviese pensando en voz alta.

A continuación hice la pregunta habitual:

¿Qué tal estáis?

Y la respuesta esta vez después de la conversación que escucharon fue:

¡Bien, muy bien!

Así que me quedé mirándoles y sonreí, porque eso es lo que les digo que tienen que pensar.

¿Os dais cuenta lo dichosos que somos?

No tenemos unos problemas muy grandes, nuestra salud es razonablemente buena y sobre todo; después de escuchar a esta chica que se seguramente tiene muchas más dificultades que nosotros.

¡La vida es cuestión de actitud, así que cuando te entren ganas de quejarte piensa en lo bueno que tienes y que podrías no estar disfrutando!

Sólo nos damos cuenta de lo mucho que tenemos, cuando vemos que otros no lo tienen.
Es entonces cuando recuperamos el aprecio hacia aquello que por tenerlo se nos olvida valorar.

Así que te propongo que desarrolles la actitud de gratitud por lo que tienes, sin esperar a que te falte.

 

aqui y ahora

La paciencia como la podemos desarrollar

El otro día estaba impartiendo el Curso Mindfulness y una participante me preguntaba como podía incrementar la paciencia ya que era algo que a ella le preocupaba y para hacerlo nada mejor que la práctica de meditación en atención consciente.

Una de las propuestas de la atención plena es lo que se denomina práctica informal.

La práctica informal que os propongo esta semana es la observación de un hábito cotidiano, por ejemplo el aseo personal, o como nos comportamos durante el desayuno.

Yo les comentaba que cuando inicié mi práctica, me planteé observar mis movimientos y actividades durante el desayuno, y esta observación me sirvió para descubrir que cumplía todos los días una rutina de movimientos que nunca había observado.

Es decir siempre antes de sentarme a desayunar hacía el mismo recorrido en la cocina cogiendo todo lo que necesitaba antes de sentarme, y mientras no lo hacía, no me sentaba.

Esta observación me llevó a pensar en la cantidad de rutinas que al cabo del día tenía establecidas y de las cuales no era consciente.

rutinas de pensamiento

Las rutinas generan hábitos de pensamiento.

Pues bien sólo a través de la atención plena pude averiguarlo y cambiar algunas de ellas de modo consciente y cuando lo hice también me di cuenta que me sentía extraña, como si no estuviese todo bien, como si hubiese algo que se me escapaba y eso me hacía no sentirme del todo cómoda.

Esta sensación de incomodidad inicial me permitió ser mucho más observadora, para saber que era lo que estaba sucediendo y no era otra cosa que haber cambiado el piloto automático con el cual funcionaba en muchas ocasiones y alterar el orden en que realizaba algunos hábitos cotidianos.

Las rutinas de movimientos también genera rutinas de pensamiento, y cuando se intentan cambiar esto necesita un cambio consciente ya que nuestro cerebro se ha habituado a no ver nada nuevo aunque esté sucediendo, y por lo tanto nos lleva a disminuir nuestra capacidad de observación y de acción.

No hace falta nada especial ni ir a ningún sitio para entrenar nuestra Atención Plena.

Todo lo que hay en nosotros o a nuestro alrededor es una buena oportunidad para confirmar el grado de conciencia del momento presente en el que vivimos.

aqui y ahora

El momento presente, momento maravilloso.

Hay que recordar que siempre que queramos recuperar un estado de Atención Plena, podemos apoyarnos en la “Respiración consciente”

Cuando repetimos esta atención consciente estamos desarrollando además de la presencia en el aquí y el ahora, la concentración y la paciencia.

Resumiendo, al cabo del día realizamos infinidad de acciones inconscientemente y esto que en muchas ocasiones es beneficioso porque nos ahorra tiempo y energía, cuando se convierte en una rutina de comportamiento nos aleja del momento presente, y nos va reduciendo la capacidad de apreciación de circunstancias nuevas, de paisajes y personas distintas, de emociones distintas y también crea una adicción al automatismo generando un ritmo bastante frenético porque como todo ya es conocido, necesitamos más cosas y más rápidas cada vez.

Adultos estresados, niños estresados

Adultos estresados generan niños estresados, esto es algo que debemos considerar.

Durante los cursos de  Mindfulness,  es muy frecuente que los participantes,  compartan sus conocimientos y prácticas diarias con sus niños si son pequeños, a ellos les encanta unirse a las prácticas que realizan sus padres/madres  y por lo general cuando finalizan el curso comentan

“Ahora soy más paciente con ellos y más conscientes durante el tiempo que estamos juntos”

Los pequeños son nuestros mejores imitadores, de forma innata copian todo lo que ven de los adultos y cuando nosotros estamos estresados y desbordados ya sea por el trabajo, la presión, la tecnología, ellos perciben perfectamente nuestro estado emocional y se impregnan de él.

Muchas veces su comportamiento denota nuestra hiperactividad, y en el peor de los casos como no saben muy bien porqué estamos malhumorados, creen que son ellos la causa de esa situación emocional.

Las emociones asociadas al estrés se contagian igual que cualquier otra emoción y la respuesta de estrés es una respuesta que solemos aprender desde la más tierna infancia.

niña estresada y gritando

Cuando somos niños aprendemos a enfrentarnos a las situaciones desde las respuestas que vemos adoptar a los adultos más próximos, ya sean padres o educadores.

¿Somos conscientes los adultos de esta influencia hacia nuestros hijos?
¿Sabemos el tremendo impacto que les estamos causando ya sea por acción u omisión?
¿Te has parado a pensar sobre este aspecto de la educación de tus hijos en algún momento?
Te voy a contar lo que yo he vivido por si te sirve de espejo donde mirarte:

Cuando mi hijo era pequeño yo trabajaba muchas horas al día (9 o 10), cuando llegaba a casa si no estaba dormido, poco le faltaba y en la mayoría de las ocasiones no tenía tiempo, ni mucha paciencia para atenderle o escucharle.

Durante mucho tiempo mi actitud estresada se hacía evidente con el lenguaje brusco y tajante con el que me dirigía a él y para su desgracia y también la mía, su infancia se escurrió entre los días y las horas que no disfrutamos juntos.

Sólo durante el fin de semana podíamos pasar más tiempo juntos pero como uno no tiene un horario o un día para estar estresado, no había grandes cambios porque ya había un hábito adquirido.

No tengo tiempo, ahora no puedo, come, apura, desayuna, perderás el autobús, termina los deberes, etc, etc, etc.

Y el tiempo de la infancia es tan breve, aunque cuando estamos viviendo esa etapa no nos damos cuenta por la inmediatez, pero se escurre como el agua entre lo dedos y al igual que esa agua, nunca vuelve.

Las estadísticas dicen que nunca como hoy en día había tantos niños medicados con psicofármacos (hiperactividad, ansiedad, depresión, etc) y no voy a entrar a analizar aquí los múltiples factores de esta realidad compleja pero desde luego alguna responsabilidad tenemos todos los adultos en estas cifras.

Ahora que mi hijo ya es un adulto, veo en él las respuestas que en su momento aprendió de mi, y para su desgracia,   las exigencias de su trabajo, la consecución de objetivos, las responsabilidades,  le absorben tanto que está transitando esa ruta que algún día yo transité y le transmití con el ejemplo.

Pero lo peor es que ni siquiera es consciente de eso, de que además de vivir en el mundo que le toca hay muchas conductas y respuestas que son aprendidas desde la infancia.

Yo no puedo deshacer el camino andado, pero si tu aún estás a tiempo, toma consciencia de esto, aún tienes la oportunidad de rectificar, la vida es el presente.

Recuerda tu estrés no sólo te afecta a ti o a los adultos que te rodean, tu estrés afecta de forma consustancial a los pequeños, ya sean hijos o alumnos a los que educas con tu ejemplo.
¡No pierdas la ocasión de que aprendan de un adulto consciente y sereno, se merecen esa oportunidad.!

niña-meditando en la naturaleza

Sabes ahora que se aproximan unas fiestas donde posiblemente estés dando vueltas para encontrar el regalo perfecto para ellos te doy una idea:

“Regálales tiempo y paciencia”,

Ah, cuidado no lo encontrarás en las jugueterías ni en las grandes superficies, solo se accede a ellos con atención al momento presente  y decisión de disfrutar con ellos.

¿Actúas o reaccionas?

En nuestra vida diaria estamos sometidos a infinidad de estímulos y en función de un aprendizaje previo e inconsciente, normalmente "Reaccionamos.
Así es como funcionan los estresores, aparecen y provocan nuestra reacción automática.

Esta capacidad de reaccionar ante un estresor está muy bien y es muy adecuada cuando nos enfrentamos a un peligro vital, ya que de lo contrario nos hubiésemos extinguido como especie humana hace muchos siglos.

Pero hoy por hoy en el mundo desarrollado en el que vivimos en muy pocas y contadas ocasiones nos enfrentamos a un riesgo vital verdadero.

En la mayoría de las ocasiones nos enfrentamos a acontecimientos más o menos agradables o más o menos perjudiciales o beneficiosos; pero seguimos sin cambiar nuestro modelo aprendido.

¡Seguimos reaccionando!

Así que desde la observación que entrenamos en la práctica del Mindfulness, la alternativa es distinta.

Por ello podemos modificar nuestro modelo de actuación ante los hechos cotidianos que nos suceden y que no podemos controlar ni cambiar y es la siguiente:

Entre el acontecimiento y tu respuesta hay un tiempo donde tú decides y esa decisión será la que genera tu actuación.

Reacción = "Respuesta automática, aprendida e inconsciente" El estímulo decide por ti.
Acción = "Respuesta consciente y decidida ante un estímulo (externo o interno)" Tú decides.

acción respuesta consciente- reacción respuesta automática

Puede que no tenga control para cambiar el acontecimiento, pero sí lo tengo para decidir mi respuesta.

Esta mañana en Ourense, justamente en un curso de "Gestión de estrés con Mindfulness" lo explicaba a los participantes.

"Tú puedes decidir cómo responder ante los hechos"

Cuando reaccionas, el control de tus actos es externo a ti y por tanto estás a merced de los acontecimientos y de otras personas.

Cuando actúas la decisión es consciente y es tuya, la gestión y la decisión dependen de tí, no de los demás.

Es una cuestión que por supuesto no es fácil, pero eso no significa que no tengamos la capacidad de hacerlo y eso es lo que aprendemos con la práctica de la atención plena.

Con la práctica nos vamos dando cuenta de cuando reaccionamos sin control y aprendemos a darnos el espacio suficiente entre los acontecimientos y la respuesta.

Y justamente surgió un ejemplo que puso uno  de los participantes y os lo cuento:

Pedro (nombre ficticio) relató así los hechos:

"El otro día vino un señor preguntando por una persona que le había atendido y como no sabía su nombre empezó a describirlo con los siguientes adjetivos:

"Era bajito, calvo y algo gordo"

Y resulta que era YO, siguió contando Pedro.

¿Cómo no voy a reaccionar? si resulta que el que me calificaba de bajito era más bajo que yo, él era gordo y yo no lo soy y en lo único que acertó es que efectivamente soy calvo y soy el único calvo que hay aquí.

Pregunta mía:

"Por qué te enfadaste tanto con eso", si no eres bajito, y no eres gordo ¿Qué te llevó a cabrearte tanto?" ¿Te molesta ser calvo? 

"NO"

Si observas tu reacción puedes darte cuenta que no depende de la realidad de su descripción, sino de que en ese momento seguramente ya estabas tan estresado que ese acontecimiento sirvió de espoleta a tu reacción.

Así que para terminar les conté un dicho sobre los calvos y es el siguiente:

"Dios cuando creó al ser humano hizo algunas cabezas perfectas, y en las otras puso pelo" 

¡Lo digo por si el ser calvo supone supone algún problema para tí,  que sepas que tienes una cabeza perfecta!

Os imagináis la respuesta del grupo verdad. La risa es una buena medicina contra el estrés.

Y la consciencia otra fundamental para evitar el "Piloto Automático" que nos lleva a la reacción.

Y hablando de calvos, aquí os dejo uno de mis calvos favoritos: Yul Brinner, un calvo maravilloso.

yul-brynner-calvo perfecto

Estaré encantada de recibir tus comentarios sobre este artículo o reflexiones sobre el tema y si te gusta y lo compartes será genial.

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Simone Biles pierde el oro en barra- Rio 2016

Desarrollar la resilencia en los desempleados

 

Como algunos sabréis llevo bastantes años siendo formadora ocupacional tanto en formación continua para ocupados como en formación para desempleados a través de los planes de formación  y desde que empezó la crisis con mayor frecuencia me encuentro con la siguiente situación en los participantes desempleados.

1ª - Desesperanza sobre el futuro a medio y largo plazo

2ª - Falta de confianza en que la formación que están realizando les vaya a permitir insertarse nuevamente en el mercado laboral.

3ª - La autoestima por los suelos, incluso en aquellos que tienen en su trayectoria una formación de licenciaturas o muchos años de experiencia a sus espaldas.

Así que cuando empiezo una formación casi de modo obligado me siento en la situación de invitarlos a cambiar de actitud, porque si no creen que lo que hacen les va a ayudar en su empleabilidad, difícilmente prestarán atención y sacarán provecho de lo que les pueda enseñar.

Sus estados de ánimo son como losas enormes que están constantemente acompañándonos en la formación.

Así que creo que es imprescindible aportarles herramientas que les ayuden a desarrollar la resilencia porque al fin y al cabo hasta los más grandes tienen caídas y eso no les impide seguir su camino persistiendo. 

Me viene ahora el ejemplo de las recientes olimpiadas de "Río 2016" donde la gimnasta Simone Biles pierde su medalla de oro en barra por un fallo, pero eso no le impide ser una de las mejores gimnastas del mundo en el momento actual.

¿Qué hubiese sucedido si ella pensara que todo estaba perdido por ese fallo?

Al final consiguió 5 medallas - 4 de oro y una de bronce justamente por el fallo en ese ejercicio, pero lo más importante es que su última medalla de oro la consiguió en el ejercicio de suelo que fue después de haber fallado en el anterior. 

Pero además es destacable de esta joven de 19 años las particulares circunstancias personales que ha vivido:

 Nunca conoció a su padre, su madre sufría diversas adicciones y cuando Simone tenía tres años, ella y sus hermanos se fueron a vivir con su abuelo materno y su segunda mujer.

Estos acabaron adoptando legalmente a Simone, que hoy vive en una pequeña localidad cercana a Houston, Texas.

Comento el ejemplo de Simone por la actualidad de las noticias de las olimpiadas pero podría poner una enorme cantidad de ejemplos de personas anónimas que cada día se reponen de la adversidad y no por no ser famosas son menos importantes. 

Si eres desempleado y estás leyendo este artículo piensa que el trabajo mental que realices por descubrir lo mejor que hay en ti, será el que te llevará a conseguir lo que quieres. 

Ese es el poder de la resilencia, ser capaces de sobreponernos a los fracasos, y lo bueno es que todos en mayor o menor medida disponemos de esta capacidad. 

Y si crees que tu no la tienes, quiero que sepas que puedes desarrollarla, entrenarla como cualquier otra habilidad y capacidad humana de la cual dispones, un ejemplo de lo que digo sucedió en esta experiencia que impartí hace unos meses.

Aquí te dejo una frase que me parece muy interesante para la reflexión:

"No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones" de Stephen Covey.

 Y lo importante de esta afirmación es que, soy el responsable de mi vida, aún en los casos en que las circunstancias no sean las más propicias, debo decidir lo que quiero y trabajar en conseguirlo, nada es gratis en la vida, y nadie dijo que sea fácil pero es nuestra decisión y ¿sabes qué?

"Puedes hacerlo"

 

anticipación, planes, momentos

Vives a golpe de ansiolíticos y antidepresivos

Un artículo reciente de prensa se titulaba así “Vivir a golpe de pastillas”  y muy resumidamente constataba que cerca del 20% de la población vive a golpe de ansiolíticos y antidepresivos y esto me llevó a plantearme una reflexión:

¡Tan tremenda es la vida que necesitamos vivirla a golpe de pastillas!

Algo no estamos haciendo bien, como sociedad y como individuos responsables de nuestra propia vida.

No se trata de no utilizar ansiolíticos o antidepresivos cuando las circunstancias y los médicos así los prescriban.

No se trata de demonizar estos medicamentos que en casos puntuales son necesarios y para ello están pensados y no para tomarlos de forma crónica como si fueran caramelos.

El problema está en que,  como pacientes solicitamos a nuestros médicos que nos receten pastillas porque no soportamos la vida que estamos viviendo, aunque no lo expresamos abiertamente,  eso es lo que estamos haciendo.

No estamos acostumbrados, o no hemos aprendido a gestionar la frustración, la incertidumbre y el continuo flujo de demandas que el ritmo de vida actual nos impone o que en muchas ocasiones nos imponemos a nosotros mismos dejándonos arrastrar por las corrientes  de modas, usos y costumbres del consumismo.

Dejamos de hacernos responsables de las emociones que no nos gustan para ceder el control a las sustancias que nos alivian ese estado de sufrimiento cada vez mayor e insoportable.

Es mucho más fácil tomar una pastilla para dormir, que adoptar los cambios que nos permitan dormir de modo saludable.

Por poner unos breves datos estadísticos que se reflejan en el artículo mencionado:

Según las estadísticas de Sanidad, el consumo de antidepresivos creció un 30,8% en 2015 con respecto a 2008, y el de ansiolíticos, un 15,7%, en el mismo periodo.

La sanidad pública gallega prescribió el año pasado unos 3,12 millones de envases del primer tipo de fármacos y algo más de 4,23 del segundo.

En números redondos, se superaron los 7,3 millones de cajas de ambos medicamentos.

Se trata de que vivimos una vida que no nos gusta, pero nos resistimos en la mayoría de la ocasiones en hacernos responsables de realizar algunos cambios en nuestra vida que nos alivien la presión que percibimos y que nos alejan del estado de bienestar.

Y no nos damos cuenta de que el cuerpo nos envía señales (muchas de ellas en forma de enfermedades leves, moderadas o graves) para que tomemos medidas en pos de dar solución a ese estado de alerta permanente.

atencion-a-las-emociones-mindfulness

Uno de los primeros efectos físicos que se refieren son la falta de sueño o una mala calidad del mismo y éste déficit si se mantiene en el tiempo acaba cronificando el problema, y entonces sí que tenemos un grave problema.

No voy aquí a realizar un sermón porque no se trata de eso, sino de hacer una pequeña reflexión sobre el tema porque las estadísticas son muy preocupantes.

  • Debemos aprender a escuchar a nuestro cuerpo, porque las patologías son señales de que algo no estamos haciendo bien y buscar los pequeños cambios que debemos introducir para remediarlo.

No vale de nada lamentarnos de los problemas o echarle la culpa a las circunstancias.

Las emociones que nos disgustan son parte de la vida: frustración, incertidumbre, tristeza, preocupación, ira, etc.

  • No trates de negarlas, prestales atención,  observalas, no vas a poder evitarlas así que será conveniente que aprendas a vivir con ellas el tiempo imprescindible para buscar soluciones. Las emociones están ahí para permitir que nos adaptemos a las circunstancias.
  • No se trata de acostumbrarnos a estar permanentemente preocupados o tristes o inquietos, sino de asumir la parte de nuestra vida cotidiana que nos causa ese estado y adoptar las medidas que nos lleven a una solución.

Y cuando creas que aquello que no te gusta no tiene solución aprende a aceptarlo desde la perspectiva de que has realizado todo lo que está en tu mano para cambiar las circunstancias,  el resto no depende de ti.

 “Cuando no puedas cambiar las circunstancias, aprender a vivir con ellas cambiando tu actitud”

Sé que puede resultar duro este punto de vista, pero más duro es depender toda la vida de unas pastillas que no hacen otra cosa que enmascarar aquello que te disgusta y que no te atreves a cambiar o aceptar.

Si quieres aprender a gestionar tus emociones aprende a meditar y verás que aprenderás con la práctica a fluir incluso en las circunstancias más adversas.