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Relajación progresiva, inconvenientes en la práctica

Hoy hemos tenido una nueva jornada del curso de Gestión de estrés que estoy impartiendo, y como siempre creo que las alumnas me enseñan tanto o más que yo a ellas, y digo ellas porque todas son mujeres.

Hemos hecho un recorrido por las distintas técnicas de relajación explicando un poco en que consiste cada una, y en las ventajas que ellas producen, pero también de los contratiempos que cada una presenta.

Después de la práctica de la relajación Progresiva de Jacobson, hemos comentado las sensaciones, las dificultades, y como se sentía cada una.

Es desde luego todo un lujo compartir las experiencias de cada alumna, porque de cada una de ellas aprendes experiencias nuevas que solo de éste modo puedes aprender.

La relajación progresiva para algunas personas tiene inconvenientes y voy a comentar cuales salieron a la palestra:

  • Una de ellas, que ya la había practicado, comentó que por ejemplo como suele tener muy contractura da la zona alta de la espalda  y el cuello, el practicar esta relajación le produce aún más tensión, creándole una situación no grata en todo el cuerpo, pero además comentó algo que evidentemente es muy de tener en cuenta y es lo siguiente:

Por su costumbre postural, sus hombros están caídos hacia delante, y su pecho tiene la tendencia a estar cerrado, así que cuando está sentada, el hecho de tener que sentarse con la espalda erguida, ya le produce una tensión añadida a la tensión que realiza durante la práctica.

Con lo que por su propia experiencia llegó a la conclusión que no es una práctica adecuada para ella.

  • Para otra participante, esta relajación sí le fue muy agradable, porque al finalizarla había notado una mayor relajación de todo el cuerpo, a pesar de que también partía de una situación muscular tensa y con contracturas.
  • Otra alumna refirió que durante la práctica sintió mareos, y no le resultó agradable, comentando que el hecho de permanecer con los ojos cerrados, le había generado tensión, con lo cual tuvo que abrirlos y suspendió la práctica .

Profundizamos en esta experiencia, y llegó a darse cuenta que no fue la relajación lo que le había producido la sensación de mareo, sino el hecho de cerrar los ojos había sido lo que le había hecho sentirse mal.

Y seguimos profundizando, y descubrimos que le había dado la sensación de perder el control, que cuando cerró lo ojos, se había sentido perdida.

Y esto también es frecuente en aquellas personas que están muy tensas y sufren de ansiedad, porque el cerrar lo ojos tiene también una implicación emocional, es permitirse abandonar el control sobre el espacio exterior y centrarse en sus sensaciones físicas  y al no estar acostumbrada a este trabajo se produce una sensación de inseguridad que muchas veces resulta desagradable.

Estaréis de acuerdo después de ésto que no hay como realizar la práctica para poder hacer descubrimientos que de otro modo no sería posibles.

Iré contando las diferentes experiencias, porque creo que puede ser constructivo para aquellos que lo hagáis en casa sin la ayuda de un instructor y que es probable que encontréis inconvenientes a las diferentes técnicas.