postura del gato- yoga

El lenguaje de nuestro cuerpo

Es curioso como generalmente no somos conscientes del lenguaje de nuestro cuerpo, y de como el cuerpo expresa aquello que con palabras muchas veces no somos capaces o no queremos expresar.

Y sea cualquiera de ellos el caso desde luego el cuerpo no miente.

Cualquiera que lleve un tiempo practicando yoga, o trabajando en otro tipo de actividad de tipo corporal, si es observador, habrá detectado que cada persona no solo tiene una fisonomía distinta, sino que también cada día su cuerpo se expresa de modo diferente.

Como ejemplo observa si te apetece comprobarlo en ti mismo.

Cuando estás tenso observa y verás que seguramente tendrás los hombros elevados, facilitando así que los trapecios entre otros músculos se contraigan.

Pero esto nos pasa a todos, lo que ocurre es que cuando practicas yoga, seguramente por la fuerza de la costumbre de prestar atención a tu cuerpo, reconoces antes los signos de contracción o alerta.

Así sucede también cuando estamos deprimidos, o agobiados mentalmente, nuestros hombros suelen cargarse y la espalda comienza a curvarse, dejando la zona del abdomen con poco espacio y repercutiendo también por esto en nuestra respiración, haciéndola más pobre, más corta.

Y así se genera el círculo vicioso: como estoy mal emocionalmente mi cuerpo reacciona cerrándose en si mismo, curvándose para dejar menos espacio abierto, protegiéndose en definitiva.

Todo lo que sucede en nuestra mente se refleja en nuestro cuerpo, y también en el interior, no solo en su apariencia externa sino que todo nuestro organismo es el espejo de nuestras emociones.

Cuando trabajamos en yoga, lo hacemos también en las emociones, siguiendo el camino inverso.

Modificamos las posturas del cuerpo para que a través de estas modificaciones, se modifiquen también nuestras emociones.

¿Has observado alguna vez como es tu expresión corporal cuando estás tensa?

Te propongo una pequeña práctica para descongestionar la tensión corporal y es muy sencilla, se trata de que des movilidad a tu columna permitiendo se que relaje un poco y es lo que se llama la postura del gato.

  1. Sitúate a 4 patas en el suelo con las manos alineadas debajo de tus hombros y las piernas separados aproximadamente al ancho de tus caderas.
  2. Cuando inspires (entrada de aire) eleva el pecho y la mirada hacia arriba, hundiendo ligeramente la zona lumbar.
  3. Cuando espires (salida del aire) invierte, dirige la mirada hacia tu ombligo curvando la zona dorsal y elevándola hacia el techo, somo si tu espalda fuese la de un gato enfadado.

postura del gato- yoga

Repite estos 2 movimientos si puedes coordinándolos con tu ritmo respiratorio durante 5 respiraciones completas y al final para descansar, desplázate llevando la cadera hacia atrás, como si te sentaras sobre tus talones y deja que tus manos y brazos se estiren en el suelo.

descanso de postura del gato

Verás que sensación tan agradable, te invito a que comentes los resultados de esta pequeña práctica.

El yoga reduce la inflamación y fatiga en las mujeres supervivientes de cáncer de mama

Fantásticos los resultados de este estudio de los doctores de la The Ohio State Universit y , Columbus, OH. publicados en la revista  «Journal of Clinical Oncology» sobre los efectos del yoga en la reducción de inflamación y mejora de calidad de vida de mujeres que completaron el tratamiento de cancer de mama.

Las participantes del estudio, 200 mujeres, completaron todos los tratamientos contra el cáncer de mama antes del inicio del estudio y sólo se reclutó a novatas de yoga para este ensayo clínico aleatorio y controlado. Las participantes practicaron yoga en pequeños grupos dos veces por semana durante 12 semanas.

Todas las mujeres en el estudio completaron una serie de encuestas para evaluar su fatiga, nivel de energía, síntomas depresivos, calidad del sueño, actividad física y consumo de alimentos. También dieron muestras de sangre de referencia que los investigadores utilizan para medir los niveles de varias proteínas relacionadas con la inflamación.

Cada grupo de mujeres estaba compuesto entre 4 y 20 mujeres que practicaron yoga durante 12 semanas en sesiones de 90 minutos, 2 días por semana.

Inmediatamente después de la fase activa del ensayo, las mujeres en el grupo de yoga notaron, en promedio, una caída del 41 por ciento en la fatiga y una vitalidad un 12 por ciento más alta en comparación con el grupo que no practicó yoga.

El grupo de yoga informó también de mejoras significativas en el sueño en comparación con el grupo control. «El yoga tiene muchas cosas para ello:

Yoga para recuperación del tratamiento de cáncer de mama.

Yoga para recuperación en mujeres que superaron el cáncer de mama.

Meditación, respiración, estiramiento y fortalecimiento. Creemos que los componentes de respiración y meditación fueron muy importantes en relación a algunos de los cambios que vimos», subraya Kiecolt-Glaser.

A los seis meses del estudio, tres meses después de completar la intervención, los investigadores descubrieron que las medidas de salud en el grupo de yoga habían seguido mejorando en esa ventana de tiempo: la fatiga fue 57 por ciento menor y la inflamación fue entre un 13 y un 20 por ciento menos que el grupo que no hizo yoga.

Creo que no hay mayor satisfacción para los que practicamos y enseñamos yoga que noticias como éstas y que se difundan estos resultados para animar a todas las mujeres que puedan estar pasando por una situación semejante a consultar con sus médicos la posibilidad de practicar yoga para ayudar en su pronta recuperación.

Asthanga yoga con David Swenson II

Este otro vídeo es espectacular también, algunas de las asanas que realiza es la primera vez que yo personalmente las veo realizar en vivo y directo, ya que hasta ahora siempre las había visto en fotos de libros, así que por favor repetir varias veces para poder apreciar lo que es una demostración de un maestro del Ashtanga.

Virabhadrasana la secuencia en video

Trikonasana, la postura del triángulo

La palabra Trikonasana proviene del Sánscrito “Tri” = 3 “Kona”= ángulo “asana”= postura, es decir Postura de 3 ángulos.

Anatom�a Trikonasana

Y de eso se trata de la extensión del cuerpo para que formen 3 ángulos.

Uno entre las piernas, dos entre el lateral del cuerpo y la pierna de delante, y tres desde la punta de los dedos de la mano hasta nuestra cadera.

Pero aunque a primera vista pueda parecer sencilla, esta asana no lo es. Nos cuesta mucho en general tener la concentración en todos los puntos de actividad de nuestro cuerpo.

Primero debes mantener las piernas activas, y no dejar que la pierna de atrás pierda el empuje, permitiendo que las caderas se deslicen hacia adelante rotándolas. Después alargando ambos costados del cuerpo impidiendo que por querer bajar y llegar con la mano hasta el suelo nuestro tronco se curve y las costillas formen un arco sobresaliente hacia arriba.

Después siendo consciente de que los hombros no vayan hacia las orejas sino que bajen, y que el brazo que sube también tenga actividad para impedir que el peso del cuerpo caiga hacia el suelo.

En fin muchas cosas, pero por raro que te parezca cuando la practicas en muchas ocasiones, como es mi caso te aseguro que cada vez descubres nuevas cosas, es verdad que cada vez más sutiles, pero también es verdad que siempre descubro algo nuevo de lo que antes ni me enteraba.

Piénsalo cada vez que la practiques, intenta ser observador de tu cuerpo y de las sensaciones, y verás que sigues descubriendo cosas.

Cuando encuentras tu lugar en el yoga

El otro día antes de una clase estábamos en el vestuario de mujeres, y llegó una alumna que hacía tiempo que no venía, todas le dimos la bienvenida, y dijo que el yoga le había creado adicción, ya que aunque por motivos de trabTu lugarajo durante algún tiempo no había podido asistir a clase ella había encontrado su lugar practicando yoga.

Y otra le respondió que ella también y que mientras tuviese salud para moverse seguiría practicando yoga, porque también había descubierto que era la actividad que le llenaba por completo.

Fue entonces, cuando yo oyéndolas recordé mi experiencia de cuando empecé a practicar yoga en el grupo de principiantes.Leer más

Una práctica de yoga diferente

vashistasanaEl otro día antes de comenzar una clase una alumna se acercó, y me dijo que la explicación que había hecho en clase de Vashistasana(plano inclinado lateral), le había sido como una revelación, porque ella cada vez que hacíamos esta asana sufría muchísimo porque tenía que hacer un gran esfuerzo.

Por supuesto le agradecí su comentario, porque siempre es de agradecer que los alumnos te comenten sus opiniones, sean para elogiarte o simplemente para decirte lo que sintieron en una clase.

Después de eso cuando comencé la clase me sentí con ganas de explicar los pequeños detalles que hacen que una asana la sientas diferente, si la enfocas de un modo diferente.

No como una práctica repetida, sino sintiendo esa sutil diferencia que puedes notar cuando haces una pequeña modificación, porque esa modificación también es una modificación a nivel mental.

Tratando de sentir tu cuerpo en cada asana te lleva a una práctica completamente diferente. Te permite observar sensaciones nuevas, estar consciente de todo tu cuerpo en dicha postura y también para ello necesitas estar concentrado en la observación de dichas sensaciones.

Así que les propuse que hicieran paschimotanasana, centrando su mente en la postura y en como estaba su espalda y no en tratar de llegar a sujetar los pies.

Y fue todo un regalo para mí y por sus comentarios cuando terminaron la clase también fue un regalo para ellos.

Es más les dije que era una pena no tener en ese preciso instante una cámara de fotos para que se pudieran ver después de lo bien que lo estaban haciendo, ya no era una asana más, era toda su mente y su cuerpo en una asana.

Fue como digo todo un regalo, que muy pocas veces consigo transmitir a mis alumnos.